Berlín. Un gigantesco centro turístico nazi en la ciudad de Prora, en la costa báltica de Alemania, se ha convertido -tras décadas de desuso y deterioro- en uno de los albergues juveniles más grandes del país.

Sin embargo, la publicidad inicial destacando su pasado nazi como el proyecto "Fortaleza a través de la Alegría" de "fama mundial" generó objeciones de los historiadores locales y un cambio en la estrategia de marketing, pero no antes que los medios de comunicación alemanes se dieran cuenta.

Originalmente construido como el hotel más grande del mundo, que se extiende a lo largo de 4,5 kilómetros de una de las mejores playas de Alemania, con 10.000 habitaciones, nunca fue utilizado como lugar de vacaciones para el público durante la Segunda Guerra Mundial o con posterioridad, aunque sí lo usaron los militares.

Como parte del programa, el objetivo del centro vacacional era preparar hasta 20.000 ciudadanos para la guerra a través del ocio organizado.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial puso un abrupto fin a su construcción en 1939, sin embargo, incluso en su versión incompleta fue uno de los mayores proyectos de construcción de los nazis.

La apertura de una de las partes del sitio como albergue juvenil este lunes también ha llevado a los foros de extrema derecha de la web a expresar su entusiasmo por el evento, que atrajo la atención de los medios en Alemania.

"El uso del término 'fama mundial' en la publicidad es problemático", dijo Perke Kuehnel del Centro de Documentación Prora, que narra la historia del sitio nazi. Agregó que utilizar esas palabras mostraba una falta de sensibilidad histórica.

"Todos los involucrados son conscientes de que el proyecto tiene que ser manejado de manera sensata", dijo a Jochen Schmidt, de la agencia estatal de educación cívica, y agregó que la oración en particular es más una cuestión de detalle.

Schmidt destacó que el albergue ya estaba tomando medidas.

En colaboración con el Centro Prora, el albergue está en la actualidad en la creación de un local de documentación del pasado nazi, soviético y alemán oriental para el público y los visitantes del albergue en particular, que se abrirá en 2013.

Mientras tanto, la opción actual de visitas y exposiciones garantiza que todos los huéspedes tengan la oportunidad de combinar ocio con un recorrido por la historia.

La idea del hotel, que se asemeja a un enorme bloque de apartamentos de concreto, ganó un premio en la Exposición Internacional de París de 1937.

La construcción se detuvo en 1939. El complejo nunca se terminó. Hoy, cinco bloques de edificios siguen siendo útiles gracias a su robusto diseño, que ha resistido los fuertes vientos del mar y décadas de abandono.