Juan Carlos Echeverry es desde este jueves el nuevo presidente de Ecopetrol, la empresa más grande de Colombia, pero con la crisis más aguda de su historia.

La decisión de la junta directiva de la estatal petrolera no fue sorpresiva, pues desde hace varios meses el gobierno hizo el guiño al ex ministro de Hacienda del presidente Juan Manuel Santos, durante su primer mandato, y exdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP) durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana Arango.

Y si bien fueron varias las críticas que se hicieron antes de confirmar su nombramiento, como la del presidente de la Unión Sindical Obrera (USO), Edwin Castaño Monsalve, quien descalificó a Echeverry por considerarlo una ficha del presidente Juan Manuel Santos, y porque según Castaño “será el encargado de hacer la tarea de privatizar a Ecopetrol, con lo cual el Estado perdería una de la joyas de la corona”.

Echeverry empezará, en el menor tiempo posible, su empalme con Javier Genaro Gutiérrez —presidente saliente de la compañía— para asumir uno de los retos más exigentes de su vida: reorientar los pasos de la empresa de la iguana, que en el último balance presentó una caída en su utilidad del 41%. De acuerdo con los analistas, es la primera vez que la compañía registra pérdidas desde que cotiza en la bolsa.

Y es que la responsabilidad no será solo con el Estado, sino con cerca de medio millón de accionistas que confiaron en la democratización de la compañía y vieron en las dos emisiones de acciones la oportunidad para invertir, pero en los últimos años la acción que alcanzó un valor superior a los $5.850 (3 de mayo de 2012), hoy está en $1.905.

Echeverry, el hombre que impulsó la Ley de Regalías, con la cual acuñó la frase de que de esta forma se untaría la mermelada en toda la tostada, deberá implementar “la nueva estrategia de la iguana”, que aunque no se conoce todavía, expertos le están pidiendo que incorpore en este manual de vuelo incrementar la inversión para la exploración, ya que para 2015 Ecopetrol sólo tiene previsto perforar un pozo, cuando en el colectivo petrolero se dice que de 10 pozos que se perforan por lo menos uno sale productivo.

El panorama no es el mejor para Echeverry, quien además deberá enfrentar un barril de crudo a US$60, cuando el presupuesto de la compañía se estructuró sobre US$80.

Entre los ‘chicharrones’ que deberá enfrentar este economista de la Universidad de los Andes está la definición de la suerte del contrato que tiene suscrito con Pacific Rubiales para la explotación del campo Rubiales, en Puerto Gaitán (Meta), que a pesar de su caída en la producción es el que más produce en el país y que vencerá el 30 de junio del próximo año.

Para analistas como Alejandro Martínez, expresidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), el reto del nuevo timonel de Ecopetrol no es menor.
“Tendrá que priorizar los proyectos por los que apostará y definir cuáles dejará en stand by. Y aunque esto es contradictorio, porque se disminuirán las exploraciones, la segunda tarea será aumentar las reservas de la compañía”, explicó Martínez.

Echeverry, con una reputación destacada en el ámbito financiero, deberá también definir si la modernización de la Refinería de Barrancabermeja está entre sus prioridades. Asimismo, tendrá que tomar una decisión frente a una de sus empresas de transporte, Cenit, la cual no tiene proyectado ampliar sus inversiones en el Oleoducto Bicentenario.

Por ahora, Javier Genaro Gutiérrez sólo espera que empiecen las jornadas de empalme para entregar a Juan Carlos Echeverry los huevitos que le quedan a la iguana de Ecopetrol.