En 2010, tres emprendedores brasileños no eran más que un grupo de paulistas soñando algo. Hoy son Peixe Urbano, y suman 1.000 trabajadores en todo Brasil y buena parte del resto de América Latina.

Así de rutilante es la carrera de los jóvenes paulistas Emerson Andrade, Alex Tabor y Julio Vasconcellos, quienes hicieron del comercio electrónico una de las fuentes de su éxito. Cómo no, si Peixe Urbano no sólo sobrevivió a la inundación de cuponeras que aparecieron a la sombra de Groupon, sino que llegó a competirle de tú a tú. Tres rondas de inversiones, cuatro adquisiciones, y el objetivo de tomarse por completo la región, con acciones como la compra de Groupalia, la califican como un milagro brasileño del e-commerce.

“Nos convertiremos en la empresa líder en todos los segmentos en que operemos”, dice Emerson Andrade, COO y fundador. “Éste es el momento de la consolidación del negocio de la compra colectiva y del e-commerce”, sentencia alguien quien confía en ese canal para hacer que Peixe Urbano crezca al menos en 50% durante este año.

Multiplique este caso por miles, póngalos en atmósferas propicias de innovación, y desarrollo de calidad logística, de seguridad y de servicios, y podrá comenzar a comprender cómo fue que América Latina duplicó su crecimiento de e-commerce en tan sólo dos años. Mientras que en 2009 los ingresos totales de B2C (venta de comercio electrónico a consumidores) fueron en torno a los US$22.000 millones, en el año recién pasado la cifra subió a US$43.000 millones. Un 98,5% de crecimiento bianual. Si bien el e-commerce en la región se está duplicando cada dos años desde 2003, los volúmenes actuales de ventas ya son palabras mayores. De hecho, por primera vez en un país latinoamericano el B2C alcanzó el 1% como proporción del PIB. Y además no es cualquiera. Se trata nada menos que de Brasil.

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