La cinta argentina El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, fue la segunda película latinoamericana en obtener el Oscar a la Mejor Película Extranjera en la versión del año pasado desde 1985. Esto se suma al Oso de Oro que obtuvo en el Festival de Berlín en 2009 la peruana La teta asustada, de Claudia Llosa.

La industria cinematográfica latinoamericana no sólo está ganando premios, sino además seduciendo a productores extranjeros dispuestos a apostar en ella.

Es el caso del estadounidense Dexter Davis, fundador y director ejecutivo de D Street Media Group, con más de 10 años de trayectoria en la industria del cine a nivel internacional.

A fines de 2010 adquirió a Americine SRL, una compañía de producción y venta de películas con sede en Buenos Aires, y se asoció con la productora argentina Patagonik, para crear un fondo de US$ 50 millones para financiar películas en la región.

“Es hora de que América Latina salga de la sombra de Europa y Estados Unidos en el mundo del cine”, dice Davis

A diferencia de Estados Unidos, Davis asegura que en la región hay mucha gente talentosa que aprende a trabajar con pocos recursos.

El plan para los próximos años es producir entre cinco y 10 cintas que pueden viajar al extranjero y que, quizás, también se puedan distribuir en EE.UU.

“Nuestra esperanza es construir una pequeña red de productores que quieran usar Estados Unidos como una manera viable de ganar dinero”, dice Davis.

Si bien sólo el 4% de la audiencia estadounidense va a ver una película extranjera, eso ya es un buen número, porque se trata de 176 millones de espectadores anuales. “Queremos dar a nuestros socios un gasoducto hacia este mercado”, dice Davis. Ya tiene un par de proyectos en carpeta: Camino a Nueva Orleáns, de Fabián Iriarte, y Aire, de María Laura Gargarella, ambos argentinos. “Estamos aquí para hacer negocios y estamos aquí para quedarnos”, asegura Davis.