Con una extensión de 350 m2, la palaciega suite presidencial del emblemático Belmond Grand Hotel Europe en San Petersburgo cuenta con dos dormitorios, comedor, sala de música, baños de mármol, estudio, sauna y gimnasio. Además, todas las instalaciones están decoradas con obras de arte rusas. Disfrutar de una noche en este impresionante edificio, considerado una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, cuesta aproximadamente US$ 80.000 la noche, que incluye el traslado del aeropuerto en un auto de lujo conducido por un chofer que habla perfectamente inglés, la habitación decorada con flores, champán ruso, una selección de frutas frescas de estación y una degustación donde aprenderá a combinar vodkas Beluga y Tsarskaya Gold con caviar de beluga, osetra y salmón.

“Las personas que se alojan en nuestros hoteles quieren vivir una experiencia única desde que llegan al aeropuerto. Son los detalles los que cuentan, como el café que toman en la habitación hasta la calidad del restaurante del hotel y están dispuestos a pagar por ello”, dice Laurent Carrasset, flamante vicepresidente de la división de América del Sur del Belmond.

Actualmente, el reto del ejecutivo franco-peruano es expandir sus instalaciones a más países de América del Sur, donde actualmente tiene operaciones en Brasil y el Perú. “Hace un par de años iniciamos el plan 20/20, que apunta a duplicar el número de hoteles, trenes y cruceros que tenemos en el mundo para 2020. Hoy tenemos 45 productos en el mundo. La idea es seguir creciendo y duplicar la ganancia de la empresa”, dice. “Hay dos maneras de hacerlo: mejorando las ganancias de las propiedades actuales al aumentar el número de habitaciones o invertir capital para mejorar el producto, y en consecuencia, vender más caro la habitación. La segunda manera es incrementar el número de hoteles, trenes y cruceros en el mundo. Así empezamos nosotros en esta nueva aventura en el Perú, lanzando el Belmond Andean Explorer que parte en Cusco, pasa por Puno y llega hasta Arequipa, y tiene un 70% de ocupabilidad. Ha sido realmente exitoso”, agrega.

América del Sur jugará un papel clave en el proceso de expansión de Belmond. “Esta región es fundamental no solo porque aporta una parte importante de ingresos y del portafolio, sino también en términos de prestigio. Nuestra operación en el Perú es una de las más grandes, después de Italia. Tenemos seis hoteles, dos trenes de lujo y Perú Rail, que es una compañía ferroviaria que transporta turistas a Machu Picchu y a Puno”, dice Laurent Carrasset. “Hay mucho espacio en América del Sur, es bastante virgen en hotelería de lujo. Tenemos que apuntar a toda esta parte del continente y comprar o manejar los hoteles top en los países donde queremos aterrizar que son Argentina, Ecuador, Colombia, Chile y Bolivia”.

Y es que el potencial es alto. Según una investigación publicada por Allied Market Research, el aumento del número de viajeros de negocios y el cambio en el estilo de vida de las personas han impulsado la demanda de estancias de lujo. Además, se espera que para 2020 el mercado hotelero de lujo a nivel mundial alcance los

US$ 20.442 millones, lo que supondría crecer a una tasa anual del 4%.

Para el catedrático de márketing de ESADE Josep-Francesc Valls, los grandes grupos inversores en el sector turístico más amplio del mundo, que provienen de Canadá, Estados Unidos y países europeos, siempre están atentos ante nuevas oportunidades en América Latina. “Panamá y Chile son plazas importantes. A pesar de estar bien dotadas, aún hay oportunidades interesantes. Bolivia también es un mercado que están mirando, sobre todo en Santa Cruz de la Sierra. En general, la hotelería de lujo tiene potencial de desarrollo en cualquier lugar que tenga atractivos turísticos de primer orden y América Latina tiene varios”, destaca.

“Lo que nos caracteriza como Belmond es que estamos en destinos premium donde van turistas premium. Es el caso de nuestros hoteles en Machu Picchu y las cataratas de Iguazú, donde nos hemos mimetizado totalmente”, dice Laurent Carrasset. “En Chile, por ejemplo, hay zonas muy turísticas como Atacama, y en el caso de Ecuador están las islas Galápagos y Quito. No conozco mucho Bolivia, pero veo en los brochures de nuestros operadores turísticos de lujo que hay destinos interesantes que podría visitar y evaluar qué podríamos hacer. Colombia es un destino donde queremos estar sí o sí. En Bogotá ya hay un Four Seasons, pero hay bastante espacio, lo mismo en Cartagena. Argentina es un país al que queremos regresar”, enumera.

En ese sentido, según Massimo Praga, socio de la consultora Biei Business Strategy & Development, el pronóstico ante un posible arribo de Belmond a Argentina es incierto. “Con el gobierno de [Mauricio] Macri se esperaba un cambio de ciclo económico, pero esto no se ha dado aún porque se ha optado por corregir los problemas de la administración anterior de una manera gradual. Se espera que a mediados de este año o el próximo esto pueda corregirse”, dice. “De otro lado, el mundo de negocios en Argentina no ha sido el más alentador y se espera que con este cambio de ciclo no solo mejoren los costos de la industria, sino que se renueve el mercado de negocios que visita Argentina para nuevas oportunidades comerciales, que es normalmente el mercado al cual apuntan este tipo de hoteles que no son tanto establecimientos de turismo, sino de negocios”.

Por lo pronto, los ingresos de Belmond han seguido creciendo a la par de la apertura de nuevas instalaciones en el mundo. En 2017 cerró con ingresos de US$ 561 millones, 2% más que el año anterior y con ganancias de US$ 12,1 millones. Para este año, Laurent Carrasset espera agregar dos nuevos productos al portafolio de la compañía en América Latina, mientras recorre a profundidad los países de interés en busca de más destinos premium para establecerse.

Leyenda foto: Laurent Carrasset, vicepresidente de la división de América del Sur del Belmond.