El congelamiento del bombeo de crudo no resuelve los problemas de la sobreoferta existente, dijo el analista y docente en materia petrolera, Carlos Mendoza Potellá.

Los considerandos del especialista apuntan a factores determinantes, difíciles de diluir y revertir.

La primera consideración es que, la aplicación del acuerdo de Doha de congelar el valor del crudo a niveles de enero de este año, no es más que el mantenimiento de la sobreoferta.

“El exceso de suministros está allí, sigue allí y eso no es garantía de que los precios suban de manera importante”, comentó el analista.

Para él, los altibajos de los precios que dejan ver en papel un largo electrocardiograma, no son más que una respuesta al ambiente especulativo que ha originado el “rally” hacia la reunión del 20 de marzo en la que se espera aprobar el congelamiento de producción, al cual estiman sumarán a otras naciones, tanto dentro como fuera de la Opep, distintas a Rusia, Arabia Saudita, Venezuela y Qatar, firmantes del acuerdo de Doha.

Para analistas, una de las grandes preocupaciones en la agenda de naciones con la firme decisión de elevar sus volúmenes de producción, está Irán, quien de no entrar en la jugada del congelamiento, sería muy poco lo que se podría hacer.

De hecho, según un reporte de Reuters, los precios del crudo bajaban el martes, en una sesión volátil, luego que Kuwait dijo que accedería a congelar su producción de petróleo si los principales productores participan en el pacto y luego de que Goldman Sachs arrojara un balde de agua fría a las perspectivas de un repunte.

Los futuros del crudo Brent operaban en US$40,24 el barril un retroceso de 60 centavos en el día.

Antes en la jornada, el referencial avanzó hasta máximos de tres meses de US$41,48 por barril, ganando más de un 50% desde sus mínimos del 2016, marcados el 20 de enero.

En tanto, los futuros del referencial estadounidense WTI cayeron 75 centavos, a US$37,15 por barril.

Mendoza sostiene además que el valor del crudo está obedeciendo también a factores discursivos.

Sobre la posibilidad de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) pueda definir un eventual piso de US$50por barril, luce simplemente cuesta arriba para el analista

Recordaba que “ayer el presidente de Ecuador, Rafael Correa, daba señales en positivo, mientras que hoy (ayer) las de Kuwait generaron ruido en el mercado y lo que el barril había ganado el lunes se desplomó”, dijo Mendoza Potellá.

La reunión de productores petroleros de Latinoamérica, prevista para este viernes, también está en el ambiente de buenos augurios y deseos, que le ha dado cierta estabilidad al mercado, dice el docente.

Venezuela, Colombia, Ecuador y México, los principales exportadores de la región, se reunirán en Quito este viernes para buscar una posición común sobre los precios mundiales del crudo, dijo el lunes Ecuador.

Reservas a tope. El segundo factor que alude el especialista que podría contrarrestar la medida de congelamiento del bombeo es el enorme volumen de inventarios que hay a escala mundial. Refiere de hecho que los stocks en EEUU han llegado a límites históricos.

El último reporte del Instituto Americano del Petróleo (API por sus siglas en inglés) publicado ayer, reseñó que las reservas de petróleo de Estados Unidos se ubicaron en 521,5 millones de barriles en la semana del 4 de marzo.

Mientras que datos manejados por el ministro de Petróleo y Minería, Eulogio Del Pino, señalan que en todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, (que agrupa a los países desarrollados) se ha llegado a la cifra récord de 3.000 millones de barriles en inventarios.

Para analistas, una de las grandes preocupaciones en la agenda de naciones con la firme decisión de elevar sus volúmenes de producción, está Irán, quien de no entrar en la jugada del congelamiento, sería muy poco lo que se podría hacer.

Los iraníes ha anunciado desde principios de 2014, cuando Estados Unidos adelantara la posibilidad de levantar las sanciones por la cuestionada agenda nuclear iraní, que entre las primera medidas se elevaría la mermada producción en 2,5 millones de barriles por día, la cual sería incorporada de 500.000 en 500.000 barriles por día, corto tiempo.

Otro de los aspectos que podrían enturbiar el panorama petrolero, es que de recuperarse las cotizaciones entre $40 y 50 dólares, el aumento podría ser pasajero, ya que esos valores abrirían nuevamente espacios a la producción de campos de lutitas (esquistos) que están a la caza de un nuevo aliento. Al tiempo que los saudíes no demorarían en abrir sus grifos nuevamente.