Lograr abastecer de energía al país más grande de Latinoamérica no es una tarea fácil. 

A comienzos de enero, el rumor de un eventual racionamiento sonaba fuerte en Brasil, sin embargo, a pesar de las especulaciones, nada ocurrió, e incluso a fin de ese mes se bajaron las tarifas 18% para usuarios residenciales y hasta 32% para la industria, comercio y servicios.

Por otro lado, los pronósticos de la presidenta brasileña, Dilma Rouseff, eran también positivos. En el pronunciamiento por cadena nacional de la reducción de tarifas energéticas, la mandataria aseguró que “Brasil tendría energía cada vez mejor y más barata, más que suficiente para el presente y el futuro, sin ningún riesgo de racionamiento o de cualquier tipo de estrangulamiento en el corto, medio o en el largo plazo”, y al parecer (según expertos), el panorama que se viene sería exactamente de esa manera.

Según Luiz Augusto Barroso, director de la consultora PSR, especialista en soluciones tecnológicas y servicios de consultoría en sectores eléctricos, el rumor de racionamiento, más que una realidad, “tuvo que ver netamente con la baja de los embalses y un período húmedo que empezó un poco 'seco'. Es un tema coyuntural que tuvo como consecuencia práctica el despacho de todas las centrales térmicas del país”, aclara.

En cuanto a la reducción de las tarifas, Barroso asegura que “es estructural y está basada en una fuerte reducción de encargos específicos del sector y en la asignación a los consumidores del beneficio económico de energía de centrales hidroeléctricas ya amortiguadas cuyas concesiones terminan en 2015”. Enfatiza además que el objetivo principal de la reducción es aumentar la competitividad internacional del país y de su industria, para garantizar su crecimiento económico y no para satisfacer demandas sociales específicas, como se pensó en un principio.

Según datos de la consultora PSR, el país posee un capacidad instalada de 120.000 MW, una demanda de punta de 77.000 MW y un consumo de energía de 500 TWh/año. Es el país más grande de Latinoamérica, responsable de más del 55% del consumo de energía de la región. Su matriz eléctrica está basada en la hidroelectricidad, que es responsable por el 75% de la capacidad instalada, 90% de la energía producida y formada por centrales con grandes embalses con capacidad de regularización plurianual. Los 25% restantes son centrales térmicas.

En 2012, el país comenzó con los embalses en sus niveles más altos de los últimos diez años (78%), pero terminó el ejercicio con los embalses en sus niveles más bajos de la última década (30%). El descenso de los embalses en enero de 2013 creó una vulnerabilidad del sistema frente a la hidrología y una dependencia de las condiciones de suministro del período húmedo -que va de diciembre hasta abril-, lo que pudo haber causado cierta inseguridad en la matriz energética del país, causando preocupación de una eventual sequía.

Es por esto que para minimizar riesgos de suministros, todas las centrales térmicas fueron despachadas, es decir, puestas en funcionamiento para generar en octubre de 2012, y así continúan hasta ahora, lo que es parte de un procedimiento normal en la coordinación hidrotérmica.

“Los caudales de enero permitieron recuperar una cierta cantidad de los embalses, y los pronósticos de caudales para febrero son buenos”, asegura Barroso.

Según cálculos de PSR, los riesgos de racionamiento para 2013 son hoy en día inferiores a 5% y si la energía natural afluente al sistema, durante el periodo húmedo, es cercana al 70% del promedio histórico, no habrá problemas de suministro en 2013, “y todo indica que así será”, resalta Barroso.

Proyecciones brasileñas y regionales. Brasil es un país rico en opciones energéticas, tales como: hidroeléctricas, energías renovables no convencionales (eólica, mini hidro, cogeneración a partir de la biomasa de la caña de azúcar) y generación fósil, como centrales a gas natural y carbón (local e importado), lo que le da la clave para crecer de forma sostenible y atraer inversiones.

Es por esto que el marco regulatorio del sector está muy centrado en una planificación fuertemente ejecutada por el Estado, a través de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), quienes preparan estudios de planificación de mediano y largo plazo bajo la coordinación del ministerio de Minas y Energía.

En cuanto a la región, Luiz Augusto Barroso argumenta que “el panorama es interesante. Sudamérica es un continente con muchos recursos energéticos (gas en Bolivia, Brasil, Argentina y Perú; Carbón en Colombia y Brasil; hidroelectricidad en Brasil, Chile, Perú y Colombia; pero geográficamente mal distribuidos" y agrega que "los países caminaron institucionalmente por caminos distintos, con más intervención gubernamental en unos y menos en otros. Esto condiciona mucho el ambiente de inversión. De este modo las naciones que más han atraído inversionistas son Brasil (por su escala), Chile, Perú y Colombia”.

Así las cosas, en el continente 68% de la energía proviene de fuentes no renovables y 69% de la electricidad que se genera proviene de fuentes renovables. Pedro Turro, responsable de la sección de energías renovables, eficiencia energética y tecnología en la revista “Otro Mundo Es Posible” y técnico de medio ambiente en OSE, asegura que las inversiones en América Latina en relación a las energías renovables parecen estar creciendo. Algunos de los ejemplos que entrega son el préstamo de US$30 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado al fondo Emerging Energy Latin America Fund II, las nuevas instalaciones en Brasil de 30GW renovables (en su gran mayoría eólica) que se presentaron en sus subastas de energía para complementar el mercado consumidor en el año 2015, y el proyecto de Perú que permitirá que 3.000 hogares tengan electricidad gracias a la energía fotovoltaica.

A estos, Turro les suma el caso de México, donde la energía eólica aumentó hasta los 1.500 MW y la geotérmica llegó a los 2 GW, además del compromiso de que en 2025 el 35% de la energía que se generará provenga de energías renovables. Finalmente aseguró que con todos estos proyectos “en definitiva, hay una gran apuesta de inversión de países extranjeros”.