Santiago. En la franja oceánica disputada por Chile y Perú, cuya delimitación resuelve la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, existen enormes reservas de recursos naturales, destacaron expertos de universidades chilenas y alemanas.

La demanda de Perú ante la CIJ de La Haya contra Chile no sólo contempla la soberanía de aguas territoriales de la Zona Económica Exclusiva, que llega hasta las 200 millas en el océano pacífico, sino también recursos naturales que están en el fondo marino.

En las últimas seis décadas, las costas de la nortina ciudad chilena de Arica han sido testigos de una intensa actividad pesquera para producir aceite y harina de pescado de uso industrial, pero recientes estudios indican que esa zona marítima cuenta con una variedad de recursos mineros como manganeso, hierro, cobre, níquel e incluso oro.

El fallo de la CIJ sobre el reclamo marítimo peruano, el cual abarca unos 38.000 kilómetros cuadrados de mar, se dará a conocer el 27 de enero, lo cual ha generado expectativas en ambos países, cuyos gobiernos han ratificado que aceptarán y aplicarán el fallo.

La disputa se centra en que Perú afirma que no existen límites marítimos con Chile, sin embargo éste segundo insiste que se establecieron convenios suscritos en 1952 y 1954, los cuales fimó también Ecuador.

Expertos como Cristián Rodrigo, de la Universidad Andrés Bello, afirman que en esas aguas existen costras de cobalto, nódulos de manganeso o polimetálicos, así como depósitos de fosforita, recursos que tienen demanda a nivel internacional.

El gobierno peruano argumenta sin embargo que esos convenios sólo se refieren a tratados pesqueros.

Los documentos peruanos presentados en La Haya no hablan de recursos económicos en la zona en conflicto, el cual tiene el antecedente de la Guerra del Pacífico en el siglo XIX, donde las fuerzas chilenas vencieron a la alianza de Perú-Bolivia, tras lo cual ocuparon miles de kilómetros cuadrados a los dos países.

Como consecuencia de esa guerra, Bolivia se quedó sin una salida al mar.

Estudios de las universidades alemanas de Kiel y Bremen y la chilena Universidad Católica de Valparaíso han confirmado que en el lecho marino en los límites de los dos países hay minerales como manganeso, hierro, cobre, níquel, oro y algunos otros metales preciosos.

También se ha mencionado la existencia "tierras raras", una sustancia considerada estratégica por las grandes potencias y que ha contribuido a desarrollar los procesos tecnológicos en los últimos años.

Expertos como Cristián Rodrigo, de la Universidad Andrés Bello, afirman que en esas aguas existen costras de cobalto, nódulos de manganeso o polimetálicos, así como depósitos de fosforita, recursos que tienen demanda a nivel internacional.

Según Rodrigo, el alto valor de los metales existentes bajo el mar ha precipitado una avalancha de solicitudes de autorización para exploraciones marinas por parte de empresas de países desarrollados ante el comité de Naciones Unidas que gestiona estos permisos.

Esas son potenciales posibilidades económicas que están sin explotar, pero si Chile pierde espacio por el fallo de La Haya su industria pesquera tendría millonarias pérdidas.

El recurso más extraído en los últimos 50 años desde las costas de Arica es la pesca para elaborar aceite y harina de pescado de uso industrial.

En caso de que la corte de La Haya reconozca parte de la demanda peruana, las pesqueras chilenas sólo podrán explotar recursos en las 200 millas de exclusividad económica de Chile.

Las exportaciones pesqueras de Chile tuvieron el año pasado ingresos por US$4.310 millones, de los cuales US$2.819 millones correspondieron al negocio del salmón y truchas y unos US$464 millones a los envíos de aceite y harina de pescado,

De acuerdo con las empresas pesqueras chilenas, la zona que se disputan Perú y Chile representa uno de los puntos importantes para la captura de la anchoveta, que transita en abundantes cardúmenes desde el mar peruano hacia Arica, Iquique y Antofagasta.

El Grupo Empresarial de Roberto Angelini participa en el negocio pesquero en el norte de Arica con la empresa Corpesca. Sus permisos demuestran cómo en la práctica las entidades privadas de Chile han administrado por más de cinco décadas la zona en disputa.

Desde 2010 ese grupo ha colaborando con el gobierno en la defensa de Chile en La Haya.

El gerente general de Corpesca, Francisco Mujica, señaló que "la soberanía se hace de hecho, no solamente de derecho, y ahí podemos aportar bastante".

Angelini controla más del 51% de la industria pesquera y puede multiplicar por 10 sus ingresos, gracias a al nuevo valor agregado que le dan al aceite de pescado, su producto estrella.

Esa empresa produce un concentrado de omega 3 a partir de aceite de pescado, producto que en el mercado tiene un valor de hasta US$22.000 la tonelada.

Si eso se multiplica por 600.000 toneladas al año, que fue su cuota de pesca en 2013, explicaría en parte la pérdida que tendría si Chile pierde el fallo de la Haya.

A ello se pueden sumar las pérdidas de los miles de pescadores artesanales que realizan su faena en la zona en litigio.

Es evidente que no sólo soberanía está en juego en el diferendo chileno-peruano

La aplicación del fallo de La Haya, que es de obligado cumplimiento, no será inmediata por su complejidad, donde intervendrán no sólo las autoridades civiles y empresariales, sino también las fuerzas armadas de ambos países.