Chile cuenta con un potencial geotérmico de los más altos del mundo para generar electricidad, pero a pesar de todas las concesiones de exploración y de explotación que se han otorgado, actualmente no hay generación, lo que se debe a diversas razones técnicas y económicas que dificultan el desarrollo de una de las fuentes más limpias del planeta.

Sin embargo, el equipo del Centro de Energía, Medioambiente y Ordenamiento Territorial (ROAM) de la Universidad Mayor está trabajando en el "Plan de Desarrollo Estratégico para la Energía Geotérmica en Chile al 2050", propuesta que ganó una licitación pública del ministerio de Energía y que entregará un diagnóstico de la situación actual de este tipo de energía en Chile y en otros países, además de un plan de acción a seguir en los próximos 40 años.

Encuentro. ¿Cómo potenciar el desarrollo de este tipo de energía en Chile? ¿Cuáles son las buenas prácticas internacionales? ¿Qué normativa es la que se requiere? ¿Cuál es el rol que debe asumir el Estado? 

Estos fueron algunos de los temas abordados por un grupo de especialistas del ámbito público, privado y académico en una actividad organizada por el Centro de Energía, Medioambiente y Ordenamiento Territorial, de la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor.

Para lograr que la geotermia forme parte de la matriz energética, como ocurre en Estados Unidos, Nueva Zelandia, Islandia, Indonesia, Japón, México o Costa Rica, uno de los elementos clave es “el rol que debe cumplir el Estado en este tipo de proyectos, en función del interés de la comunidad y fomentando la inversión”, señaló Clara Szczaranski, decano de la Facultad de Derecho de la entidad. 

Por otra parte, “se requiere la difusión de los beneficios y aportes de la energía geotérmica, porque -una vez que se conocen sus ventajas- será más fácil desarrollar proyectos de este tipo. Además, se necesita informar al país y a las comunidades cercanas del impacto positivo que pueden provocar estas iniciativas”, destacó Ernesto Correa, director del ROAM de la misma casa de estudios.

En términos generales, los beneficios que puede significar para Chile son muchos, ya que es una energía renovable y produce una baja o nula emisión de gases condensables (CO2) y permite usos alternativos en la agricultura o en el turismo, entre otros impactos positivos. Pero estos efectos se ven opacados con algunos inconvenientes como el riesgo de invertir en exploración y no encontrar el potencial esperado, lo que hace difícil financiar un proyecto, o los altos costos de las líneas de transmisión.

Estos problemas se podrían solucionar en las próximas décadas y para ello el equipo del centro ROAM está trabajando en el plan con miras al 2050.