Sala de Inversión.  Tras tres años consecutivos en los que el rendimiento de las materias primas se ubicó bajo el de la renta variable, este 2014 los commodities comenzaron con una gran fortaleza. No obstante, no todos los sectores arrojaron tan positivos resultados. 

Mientras la energía y los metales industriales se vieron postergados por los continuos temores asociados a la demanda en China, los traders compraron compulsivamente metales preciosos y, más concretamente, en el sector agrícola, reveló el reporte de Ole S. Hansen, analista senior de Materias Primas de Saxo Bank.

El oro es protagonista de una de las grandes sorpresas en lo que va de año, al encontrar soporte en la importante demanda física procedente de Asia y, en segundo lugar, en los factores geopolíticos derivados de la crisis en Ucrania. Sin embargo, el sector agrícola se ubica a la cabeza, ya que, una vez más, las complejas condiciones meteorológicas experimentadas en Norteamérica y en Sudamérica acrecentaron la preocupación en torno a la oferta de materias primas, una situación que afecta tanto al azúcar, café, maíz y trigo.

El mayor apetito por riesgo supone amenazas en el corto plazo. No se sabe si para el segundo trimestre la rentabilidad alcanzará los mismos niveles del anterior, ya que se espera que las materias primas dependientes de la demanda y el crecimiento, como los metales industriales y la energía, se queden atrás. 

Es probable que los metales preciosos traten de sacar el máximo partido a las ganancias del primer trimestre, a medida que algunos factores clave empiecen a desvanecerse. Los fondos de cobertura cuentan con la mayor posición larga neta combinada de las 24 materias primas operadas en los Estados Unidos debido, mayormente, al importante incremento de las pujas al alza en los sectores energético y agrícola. De las 24 materias primas, solo el cobre presenta un pronóstico negativo. No obstante, cualquier perspectiva que suponga cierta incertidumbre podría tener un enorme impacto negativo en algunas de estas materias primas. Entre las materias primas con mayor riesgo, se encuentra el gas natural, el crudo West Texas Intermediate (WTI), el maíz, el café, el ganado y el oro.

Energía: la desaceleración de la demanda se compensa por el riesgo geopolítico. Es poco probable que durante el segundo trimestre se observe nuevamente el empujón experimentado por el sector energético, el que se extendió hasta comienzos de marzo. Con las frías temperaturas de enero en los Estados Unidos aumentó la demanda de productos, lo que contribuyó a mantener la industria de la refinería en niveles extremadamente elevados. A su vez, la infraestructura de gasoducto renovada que une el Medio Oeste de los Estados Unidos con el Golfo de México ha reducido el cuello de botella en Cushing, Oklahoma, lo que ha recortado el descuento entre el crudo WTI y el Brent, los dos referenciales globales. 

A medida que el descuento comenzó a disminuir, el interés de los inversores especulativos por el WTI se ha incrementando a máximos récord. De no presentarse ningún nuevo escenario de tensión geopolítica, es posible que a partir de ahora este enorme interés signifique un riesgo a la baja, dado que comienza la estación de menor demanda.

Las interrupciones en el suministro de miembros clave de la OPEP, como Irán, Libia y Nigeria, alcanzan máximos históricos. Si se suma a ello los cortes en países no pertenecientes al cartel petrolero como los observados en el sur de Sudán y en el Mar del Norte, se obtiene un balance global mucho más ajustado del esperable. De no haber sido por el incremento constante en la producción de países de fuera de la OPEP, en concreto de los Estados Unidos y Canadá, podría haberse dado un escenario de mayor volatilidad y de alza en los precios. No se espera que un repunte de la producción de los miembros de la OPEP, ya sea debido a la vuelta a escena del petróleo libio o a que se levanten parte de las sanciones a Irán, tengan un gran impacto en el mercado. Esto porque el incremento de la producción será destinado a reponer los inventarios de la OCDE.

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No obstante, se enfrentará cualquier señal de debilidad de precios a través de una rebaja en la producción de Arabia Saudita. Si se reduce la producción de Arabia Saudita hasta situarse por debajo de los 9 millones de barriles diarios, aumentaría el excedente de capacidad disponible del productor con mayor flexibilidad del mundo, y se garantizaría la estabilidad constante de precios.

Ahora, a lo largo del próximo trimestre, los traders de crudo estarán pendientes de varios temas. China, el mayor importador global de petróleo, redujo drásticamente las importaciones en febrero tras los máximos récord de enero. De mantenerse esta tendencia, el crecimiento de la demanda comenzará a contraerse. La esperanza de que Irán y Occidente lleguen a un acuerdo global en lo que respecta a las intenciones nucleares de la nación islámica es ahora considerablemente menor tras la ruptura de las relaciones entre Rusia y los Estados Unidos, debido a la problemática de Ucrania. Los últimos cuatro meses, Irán ha exportado más de lo permitido con arreglo a las sanciones impuestas por Occidente, por lo que existe riesgo de sufrir nuevas medidas represivas en caso de que Washington considere que la presión económica se reduce con excesiva rapidez.

En este escenario, es posible que Rusia haya dado un paso atrás en su compromiso de contribuir a una solución para el conflicto de Siria. Además, es probable que la situación en Irak se desestabilice dadas las elecciones que se celebran este mes. La producción de crudo libio continúa interrumpida y cabe la posibilidad de que la situación llegase a ser permanente, ya que el gobierno, de por si muy debilitado, no logra detener a los rebeldes que desde agosto realizan cortes en el suministro.

Son muchos los riesgos geopolíticos vigentes que seguirán ofreciendo respaldo a los mercados del crudo, evitando asimismo que los inversores especulativos renuncien a su exposición alcista global. No obstante, en conjunto, se seguirá previendo que la media del crudo Brent fluctúe a la baja hasta los US$105 por barril, aunque presenta un cierto riesgo limitado a la baja inferior US$100 por barril, por lo que los precios de doble dígito pueden presentar una interesante oportunidad para comprar.

El diferencial entre el Brent y el WTI continuará experimentando la volatilidad. A corto plazo, el diferencial podría ampliarse ya que es menos el petróleo que se dirige al Golfo de México, puesto que la demanda de las refinerías disminuye en las interrupciones por mantenimiento. No obstante, a medida que Cushing se vacíe, el diferencial seguiría estrechándose, a menos que surja un nuevo cuello de botella en la costa del Golfo ante la llegada mayores suministros.

Metales preciosos: por el momento, tan buenos como parecen. El oro comenzó el año desafiando gran parte de las previsiones al protagonizar un importante repunte. En un primer momento, el metal dorado contó con el respaldo de la fuerte demanda física procedente de China, a la que siguió el debilitamiento estadounidense debido al invierno y, por último, la demanda como activo refugio a medida que la crisis en Ucrania escalaba. A comienzos de 2014, la postura era moderadamente optimista al defender la teoría de que muchos optaron por salir del oro ya lo habían hecho a finales de 2013, mientras se seguían previendo nuevas oportunidades con el anuncio del tapering en los Estados Unidos. Sin embargo, en la práctica, el objetivo cambió y el oro repuntó.

En adelante, el metal precioso plantea un creciente sesgo a la baja ya que algunos de los factores positivos clave, entre los que se incluye el debilitamiento del dólar, podrían esfumarse. Todo ello supone un escaso margen al alza si la economía de los Estados Unidos progresa y las perspectivas acerca de la estabilización de las tasas de interés comienzan a vislumbrarse. A corto plazo, el inquietante escenario que experimenta Ucrania y la incertidumbre acerca de qué ocurrirá en adelante, seguirá suponiendo incrementos en el riesgo. Por ello, conviene conservar el oro, aunque si finalmente la situación se normaliza, es esperable que los precios desciendan.

En tanto, los flujos de inversión son positivos, aunque gracias en gran parte a los tácticos traders de futuros. Por su parte, las tenencias en instrumentos bursátiles se estabilizaron, pero se mantienen prácticamente sin cambios este año, a pesar del importante repunte de precios del primer trimestre. Es así como el interés por la compra física continúa siendo muy sensible al precio. La importante demanda observada bajo los US$1.300 por onza durante enero, desapareció tras la ruptura al alza. Los fondos de cobertura aumentaron sus posiciones largas netas en futuros hasta máximos no observados desde diciembre de 2012.

Si bien, este contexto parece favorable en el papel, los números apuntan a un incremento que se fundamentará primero en coberturas cortas y no en nuevas compras. Se sigue pensando que 2014 será un año de consolidación tras las drásticas ventas masivas del ejercicio pasado. Sobre esta base, se observa un escaso margen al alza por encima de los US$1.450 por onza. Es así como el soporte en torno a los US$1.200 por onza debería evitar que el oro se acerque a un nuevo mínimo histórico.

Agricultura: riesgo tras el sentimiento alcista. Siempre es complejo pronosticar la evolución del sector agrícola, ya que depende en gran medida de la climatología del planeta. Una vez comenzado el segundo trimestre, el objetivo pasará de nuevo de Sudamérica a los Estados Unidos, ya que los agricultores se están preparando para regresar al campo. La batalla anual por las superficies de cultivo se seguirá de cerca ya que ayuda a marcar la dirección de las nuevas cosechas. 

Por otra parte, modelos climáticos muestran una mayor probabilidad de que se registre el fenómeno conocido como "El Niño" este 2014, lo que supone un riesgo que podría enturbiar los mercados agrícolas, ya que los agricultores tendrán que lidiar, si no es con la sequía, será con la lluvia excesiva.

Las existencias globales de cosechas clave, como la soja, maíz y trigo, se mantienen en altos niveles. La rápida demanda de exportaciones en general y las complicaciones que han surgido en las cosechas de soja de Sudamérica, junto la preocupación en torno a los suministros de trigo y maíz desde el Mar Negro a medida que avance el año, dibujaron un entorno favorable durante el primer trimestre.

Actualmente, el mercado cuenta con que este verano la producción será fuerte en el hemisferio norte, en particular en el caso de la soja, y la nueva cosecha cotiza con un descuento de 17% respecto del cultivo del pasado año. Con estos antecedentes, si la climatología no es la esperada, se esperaría un sesgo al alza.