Ciudad de México. Desde hace tiempo las bandas criminales de México han gozado de ingresos adicionales robando combustible de la red de ductos del país, que luego venden en el mercado negro, y a pesar de que las autoridades han logrado avances, sólo unos cuantos de los acusados pisan la cárcel.

Las autoridades están investigando si una toma clandestina fue la responsable de una fuga que terminó en una explosión que costó la vida a 28 personas en el central estado de Puebla.

Pemex dijo que la cantidad de combustible robado bajó 38% a 3,1 millones de barriles en 2009 -unos US$350 millones a precios vigentes-, pese a que el número de tomas clandestinas se elevó a 439, comparado con 2008.

La tragedia puso nuevamente en evidencia el robo de combustible.

El director general de la petrolera estatal Pemex, Juan José Suárez, dijo que aunque no se puede descartar una falla técnica, "otra causa probable es una toma clandestina que se salió de control".

Suárez dijo a la radio local que Pemex ha detectado en lo que va del año más de 580 tomas clandestinas, incluyendo más de 100 en el oleoducto afectado por la explosión.

El presidente Felipe Calderón, que visitó este domingo 19 de diciembre la zona afectada, ordenó una investigación y prometió aplicar toda la fuerza de la ley a los responsables.

Tomas clandestinas. Las autoridades estiman que se pierden cientos de millones de dólares anuales por el robo de combustible.

Los ladrones de combustible rara vez enfrentan a la justicia, y las jugosas ganancias han llamado la atención de los cárteles de la droga.

Pemex, el séptimo mayor productor de crudo en el mundo, ha dicho que ha encontrado más tomas clandestinas en su red de ductos, aunque la cantidad de combustible robada disminuyó.

La empresa dijo que la cantidad de combustible robado bajó 38% a 3,1 millones de barriles en el 2009 -unos US$350 millones a precios vigentes-, pese a que el número de tomas clandestinas se elevó a 439, comparado con 2008.

Pero el sistema de justicia de México ha tenido poco progreso en acabar con las bandas detrás de los ladrones.

Desde el 2000, Pemex ha presentado más de 2.600 quejas formales por el robo de combustible, pero hasta agosto de este año, sólo 15 casos terminaron con sentencias de prisión.

Se sospecha que empleados corruptos de la petrolera juegan un rol importante en el robo de combustible, dado que son pocas las personas que conocen las rutas de los ductos, los horarios de funcionamiento y cuentan con la capacitación para perforar los oleoductos cuando están en operación.

En julio del 2009, las autoridades realizaron una investigación en las oficinas generales de Pemex, tomando computadoras y otras evidencias, sin embargo no anunciaron si hubo arrestos.

Compensaciones. El logro más reciente contra los ladrones de combustible se dio en las cortes de Estados Unidos. Al menos cinco personas se declararon culpables en una investigación que aún sigue vigente por vender condensado de gas natural robado en México.

Pemex recibió 2,1 millones de pesos por parte de las autoridades aduaneras de Estados Unidos por ese caso.

La petrolera mexicana sigue buscando compensaciones por parte de otras empresas pequeñas que presuntamente habrían participado en la venta de hidrocarburos mexicanos robados.

Pese a que en los documentos presentados en las cortes de Estados Unidos se menciona la participación de los cárteles de la droga en el tráfico de combustible robado, las autoridades mexicanas no han anunciado ningún arresto relacionado con ese caso.