Shanghái. Shanghái abrió este sábado su multimillonaria Exposición Mundial al público, exhibiendo la creciente economía de China y un renaciente orgullo nacional, así como la más reciente tecnología ecológica de 189 países. Esto, en el marco de un evento 20 veces más grande que la última Exposición Mundial realizada en Zaragoza, España, en el 2008.

Con un tamaño de semejante magnitud, China dice que ha gastado en el evento US$4.200 millones -el doble de lo que invirtió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008-, para ser anfitriona de la mayor exposición mundial.

Pero, de acuerdo a medios locales, el verdadero costo, incluidas las mejoras a la infraestructura de la ciudad, estaría cerca de los US$58.000 millones.

Foco de interés internacional. Subrayando el capital político que China ha adjuntado a la Expo, un evento que ha ido desapareciendo de alguna manera de la atención mundial en los últimos años, una serie de líderes extranjeros asistió a su inauguración.

Entre los más destacados están el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

Incluso Grecia, que actualmente trabaja en un acuerdo de rescate con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para salvar al país de caer en morosidad de su deuda, envió a un funcionario de alto rango -una muestra de la importancia que tienen las buenas relaciones con China- que Atenas espera pueda ser una fuente de creciente turismo e inversiones.

Grecia debió recortar su presupuesto para el pabellón en un 40% debido a sus problemas de deuda, economizando en todo, desde diseño a folletos, pero estaba decidida a participar, dijo el viceprimer ministro, Theodoros Pangalos.

"El que Grecia iba a participar en la Expo Shanghái fue una promesa a China y el pueblo de Shanghái, que hemos cumplido hoy. Nosotros no podíamos faltar a este evento internacional", afirmó.

La cosmopolita urbe de Shanghái espera a 70 millones de visitantes por la Expo -un promedio de casi 400.000 personas por día-, aunque sólo un 5% serán extranjeros.

El presidente chino, Hu Jintao, hablando con Barroso, agradeció al mundo por apoyar el evento.

"A pesar de la llegada de la crisis financiera mundial mientras nos preparábamos para la Expo, mantuvimos nuestras promesas y realizamos vigorosos esfuerzos por lograr la meta de convertir a la Expo 2010 en Shanghái en evento exitoso, espléndido e inolvidable", declaró Hu Jintao.

Filas y reacciones.  Los visitantes informaron de largas filas, y ocasionalmente del enfado de algunos por que otros no respetaban las colas, a la hora de entrar a las exhibiciones de la enorme exposición.

Los boletos separados para los pabellones más populares, como el de China, eran escasos.

"Este es un gran evento y es un buen foro para comunicarse con el mundo", dijo Lao Chen, un residente de Shanghái. "Pero es muy desorganizado. Hay demasiada gente en China", agregó.

Otro visitante, un jubilado de Shanghái que vive con su familia identificado como Zhao, dijo que le molestaba el no poder entrar al enorme pabellón de China, uno de los pocos que no será demolido cuando la feria de seis meses culmine el 31 de octubre.

"Nunca voy a poder verlo. Sólo puedo mirarlo desde fuera ¿Cuál es el propósito de eso?", dijo, amargado.

"No es un tema de dinero. Es un orgullo que China pueda ser anfitriona de la Expo", dijo Ning Lifang, de 30 años, una cajera de un banco de la cercana ciudad de Suzhou.