El Observador de Uruguay. Corría el otoño de 2006 y a un paso del invierno, en UTE admitían que la situación energética del país era "delicada". Si no llovía pronto, no quedaba otra que aplicar cortes programados, una medida extrema y antipática. En esa época, el ente estatal llegaba a gastar más de US$1 millón diarios en combustibles para alimentar toda cuanta máquina térmica estuviera disponible para preservar al máximo los embalses de agua para los meses más fríos y de mayor demanda energética del año. Los países de la región (Argentina y Brasil) también pasaban zozobras, por lo que ese salvavidas no estaba disponible. Finalmente, la lluvia bendita llegó y la crisis pudo evitarse.

Una década más tarde, la foto se revirtió por completo, y hoy uno de los principales desafíos de la matriz local es cómo comercializar sus excedentes a los países de la región. El desarrollo de las energías renovables –en particular de la eólica asociada a inversiones privadas– amplió en los últimos 10 años la capacidad instalada del sistema eléctrico.

Uruguay logró autoabastecerse, abandonó su dependencia de las importaciones y comenzó progresivamente a contar con excedentes. En un escenario de mayor producción eléctrica uno de los principales desafíos es consolidar los mercados regionales y negociar precios rentables para las exportaciones.

Hasta ahora, el destino por excelencia había sido Argentina y en general a precios bajos, pero eso cambió sustancialmente. En 2017 el país accedió a colocar excedentes de electricidad a Brasil por volúmenes relevantes. Ello luego que se resolvieran aspectos técnicos y burocráticos para la comercialización por hasta 500 megaWatt (MW) a través de la nueva conversora de frecuencia entre Melo y Garabí.

El mercado norteño movió la aguja, tanto en volumen comercializado como en precios que mejoraron sustancialmente, al punto que explica el récord de exportaciones que este año rondará los US$ 104 millones. La venta a Brasil –a través de la estación conversora de Melo– no tuvo pausa prácticamente desde mayo. Al cerrar diciembre totaliza unos US$90 millones, a un precio promedio de US$90 por megaWatt/hora (MWh). El volumen colocado fue de 996.000 MWh frente a apenas 22.465 MWh en todo el 2016, según datos de la Administración del Mercado Eléctrico (ADME).

Una fuente oficial dijo a El Observador que lo exportado es "acorde" a las proyecciones que se habían realizado a comienzo de año, cuando se evaluó la cantidad de sobrantes de generación que habría disponible.

Actualmente las exportaciones están suspendidas, dado que el sistema brasileño cuenta con recursos de generación a costos que le resultan más convenientes de los que Uruguay puede ofrecer. De hecho esta semana UTE debió recurrir al parque térmico para atender la demanda.

"Ahora es la época lluviosa de ellos (por Brasil) y la época seca nuestra (por Uruguay). Nosotros tenemos precios altos y ellos apagando térmica lograron bajar los precios y están en unos US$ 48 por MWh. Pero ni bien empiece el invierno, es muy probable que de vuelta sus costos suban y aumenten la demanda", señaló el informante.

En ese sentido, la directora Nacional de Energía, Olga Otegui había dicho semanas atrás a El Observador que para el año entrante las proyecciones de exportación son auspiciosas, porque los pronósticos y la situación hidrológica de Brasil es "muy complicada".

En el caso de Argentina, la fuente indicó que a medida que aumenten las temperaturas es probable que el país vecino necesite más potencia y solicite el despacho de térmica en las próximas semanas.

En 2017 las ventas a ese mercado sumaron 552.100 MWh, lo que representó un descenso de 16% respecto a los volúmenes comercializados en 2016. Las colocaciones se realizaron a un precio promedio de US$25 por MWh, lo que permite proyectar que la energía vendida a la vecina orilla suma alrededor de US$14 millones.

Cuando empezó el año, Uruguay tuvo dificultades para enviar sus excedentes a la vecina orilla a precios razonables. Eso cambió en los meses de abril y mayo cuando la ecuación se revirtió parcialmente y la comercialización llegó a realizarse a valores de hasta US$30 por MWh, bastante por encima de los US$7 por MWh que antes pagaba Argentina, producto de una vieja paramétrica acordada entre ambos países.

Excedentes "regalados". En diálogo con El Observador, el presidente de la Asociación Uruguaya de Generadores Privados de Energía Eléctrica, Miguel Fraschini, valoró que el país tenga abundancia de energía y haya superado la escasez. Pero remarcó el hecho que los sobrantes se venden a valores "bastantes bajos", especialmente en el caso de Argentina.

"Los parques eólicos que están en el spot deberían de poder vender a un promedio entre US$50 y US$60 por MWh para tener una rentabilidad mínima a la inversión y no a US$25. Es un desastre", señaló. Fraschini dijo que se "está regalando" el excedente, mientras que al industrial uruguayo la UTE no le ha bajado la tarifa.

"La tarifa eléctrica a un gran consumidor industrial en Uruguay es US$130 (por MWh, US$135 el megavatio. Eso rompe los ojos. El mejor destino de los excedentes es fomentar la industria nacional más competitiva y la radicación de inversiones. Pero no solo ofrecérsela al que viene, ofrecérsela a los industriales que la pelean todos los días", reclamó.

 

Solo un deseo. En mayo pasado, la ministra de Industria y Energía, Carolina Cosse valoró de forma positiva el retorno de la exportación de energía eléctrica a Brasil y dijo que esperaba que ello repercutiera en una disminución de las tarifas. "Ojalá", se limitó a decir cuando se le preguntó sobre el tema.

Pero ese deseo hasta ahora no se materializó en las tarifas que pagan los consumidores, aunque el tema estuvo sobre la mesa durante la última discusión técnico-política que se laudó con un ajuste en el precio de la electricidad de 3,2% que estará vigente desde enero.

En esa oportunidad y tomando un escenario "optimista" de ingresos extraordinarios por exportación de energía a Brasil por unos US$130 millones en 2018, y otros ingresos que pueden considerarse "no estructurales", se manejó como posible un descenso de 5% en las tarifas.

Esa era la aspiración de la mayoría del Directorio de UTE y el Ministerio de Industria, aunque algunos técnicos del ente lo consideraron un porcentaje "arriesgado".

1.382 MW es la potencia instalada de energía eólica en el país. Hay 948 MW que pertenecen a privados, 347 MW de UTE y accionistas, y 87 MW de UTE.

Histórico. En 2017 se habilitó a dos generadores privados a comercializar energía eólica hacia la vecina orilla. El primer permiso fue para la empresa Ventus que en noviembre comenzó a venderle a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico de ese país (Cammesa). El segundo se le concedió en diciembre a la firma Ceosa de Rocha, que pertenece al empresario argentino Alejandro Bulgheroni.