ElEconomista.com.mx. México exportó automóviles a Brasil por un valor de US$1.942 millones en el 2013, una caída interanual de 24,8%, que equivale a dejar de vender US$640 millones, la mayor pérdida absoluta entre los proveedores de ese mercado.

“El ajuste se refleja en la cuota que se implementó en volúmenes de exportación en marzo del 2012, en ese momento Brasil concuerda con México limitar el comercio bilateral”, expresó Guido Vildozo, gerente de IHS Automotive Latinoamérica.

Ante la amenaza de Brasil de cancelar un acuerdo bilateral de apertura en el sector automotriz, México aceptó cupos para el comercio de automóviles por US$1.450 millones en un primer año, que venció en marzo del 2013, y por US$1.560 millones y US$1.640 millones para el segundo y tercer años.

La Secretaría de Economía informó que las empresas ensambladoras de México, entre las que destacan Nissan, Volkswagen, Ford, Chrysler y General Motors, han cubierto los cupos en su totalidad. Fuera de esos límites, deben pagar un impuesto industrial de 30%.

Los otros dos países que más pérdida absoluta registraron el año pasado fueron Corea del Sur (-US$521 millones) y Japón (-US$117 millones).

Según cálculos de la Secretaría de Economía, cada US$10 millones por exportaciones de autos a Brasil es la producción de 909 vehículos y la generación de 38 empleos directos y 265 indirectos.

Esta situación se traduciría en que México dejó de producir 58.176 vehículos y perdió 2.432 empleos directos y 16.960 empleos indirectos. 

En diciembre pasado, la Unión Europea presentó una queja en contra de Brasil ante la Organización Mundial del Comercio por un régimen fiscal aplicado a los productos importados (incluidos los automotrices), que considera discriminatorio, acompañado de una exención para los coches fabricados en el país.

México es el segundo abastecedor de autos de Brasil -detrás de Argentina- y batió récord de estas ventas en el mercado brasileño en el 2012, con US$2.583 millones, monto que casi se triplicó (179%) frente al 2009, por la eliminación de aranceles.

Brasil fijó un impuesto de 30% a las importaciones de autos en el 2011 y comenzó un año después el programa Inovar Auto, condicionando la reducción de aranceles a ciertos grados de contenido e investigaciones y desarrollo en el país y con un tratamiento fiscal en favor de productores locales.