Chicago. Por primera vez en 40 años, los exportadores de maíz en Estados Unidos no están vendiendo más que el resto del mundo.

El etanol doméstico está consumiendo cantidades sin precedentes del cultivo.

Los proveedores emergentes como Brasil y Ucrania están tomando una tajada de las exportaciones, mientras que exportadores tradicionales como Argentina se movilizan para abrir mercados nuevos.

Además, los consumidores globales buscan ahorrar cada moneda, reduciendo los costos de envío o usando otros tipos de forraje.

Luego de proveer cuatro de cada cinco granos de maíz a nivel internacional a mediados de la década de 1990, la participación de Estados Unidos en el mercado disminuiría a 45% en la campaña actual, con una reducción del dominio estadounidense en los últimos diez años en particular.

Pero esa erosión de una década de duración se estabilizaría o por lo menos disminuiría porque la demanda global podría comenzar a superar el avance continuo de la producción fuera de Estados Unidos y la demanda de maíz de la industria estadounidense de etanol se estabiliza.

De todos modos, la fuerte competencia en un mercado que Estados Unidos dominó en el pasado, está para quedarse.

"Otros países han estado aumentando su competitividad y mejorando sus habilidades de exportación, estableciendo acuerdos fitosanitarios, y temas de esa índole," dijo Sterling Smith, analista de Country Hedging.

Por ejemplo, Argentina, el segundo mayor exportador mundial de maíz, desarrolló un protocolo sanitario que permitiría que China, el segundo mayor consumidor mundial del cereal, importe maíz del país sudamericano.

Argentina, Ucrania y Brasil, los principales proveedores mundiales de maíz tras Estados Unidos, podrían ver crecer su participación conjunta en el mercado a un 41% en la campaña que culmina en septiembre del 2012, frente a un 18% diez años atrás, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

"Como la producción en el exterior creció más rápido que el consumo en el exterior en los últimos diez años, nuestro potencial de exportación se ha erosionado," dijo Rich Pottorff, economista en jefe de Doane Advisory Services.

"El panorama es un poco más optimista en la próxima década que en la década anterior, pero eso no implica que las exportaciones estadounidenses llegarán a repuntar al nivel de participación en el mercado que teníamos hace diez años," dijo.