Buenos Aires. Las exportadoras de granos de Argentina pidieron este jueves la intervención del gobierno para poner fin a una huelga que casi paralizó al principal puerto agrícola de uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos e impulsó los precios de los granos en Chicago.

La huelga, iniciada este miércoles por un reclamo salarial, frenó casi toda la actividad en los puertos que las agroexportadoras Bunge, Cargill , Vicentín, Molinos y la Asociación de Cooperativas Argentina (ACA) tienen en Argentina, un proveedor global clave de trigo, maíz, soja y derivados.

La protesta, que incluye bloqueos en los accesos a los puertos -donde están las plantas procesadoras de las empresas-, impulsó el jueves los futuros de granos en el mercado de Chicago.

"Hemos pedido la intervención del Ministerio de Trabajo de la Nación. Estamos presentando la nota", dijo a Reuters Alberto Rodríguez, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara-CEC), quien agregó que se espera una respuesta oficial el mismo jueves.

Hasta el momento, según Rodríguez, la situación provocada por la huelga "sigue igual. No ha habido cambios".

Los trabajadores en huelga, nucleados en la central sindical Confederación General del Trabajo (CGT) de San Lorenzo -en los suburbios del puerto clave de Rosario-, piden que su salario mínimo sea llevado a 5.000 pesos (unos 1.250 dólares), un monto similar al que perciben los obreros de las fábricas de aceite.

De los puertos del área de Rosario parte el 80 por ciento de las exportaciones agrícolas de Argentina, pero los embarques suelen ser reducidos en esta época del año, cuando todos los actores del mercado esperan el inicio de la cosecha de soja en marzo próximo.

Argentina es el principal proveedor mundial de aceite y harina de soja, el tercero de la oleaginosa y el segundo del maíz.

En busca de solución. Una fuente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de San Lorenzo dijo que sindicalistas y representantes de las empresas firmarían un acuerdo en la tarde del jueves para garantizar una guardia mínima de trabajadores en las plantas.

La medida, además de garantizar la seguridad en las terminales, permitiría una actividad mínima, aunque sólo por dos días debido a las escasas reservas de mercadería con la que cuentan las compañías, añadió la fuente.

Grupos de trabajadores en huelga bloquearon los accesos a varias plantas en la zona portuaria de Rosario, unos 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, lo que impedía el arribo de camiones con granos a las instalaciones de las compañías agroexportadoras.

Fuentes de las empresas dijeron que la negociación con los obreros es difícil al considerar poco racional su reclamo, ya que las negociaciones salariales se realizan por rama laboral en Argentina y no a través de una central que agrupa a los sindicatos como es la CGT.

Por esta razón y porque creen que el conflicto es una pugna interna entre sindicatos, las exportadoras realizaron una presentación al Ministerio de Trabajo federal luego de que el ente laboral de la provincia de Santa Fe, donde se encuentra Rosario, se declarara incompetente para mediar en el conflicto.

El ministerio de Trabajo tiene la potestad de ordenar el cese de la huelga durante un plazo en el que los trabajadores y las empresas se ven obligados a negociar para lograr un acuerdo.