La fabricación brasileña de automotores cayó un 18% en mayo. La  explicó que la caída en la producción de automóviles responde a las medidas de ajuste adoptadas en febrero por los principales fabricantes y que incluyen la suspensión de contratos laborales y el cierre de turnos de trabajo.

La producción de automóviles, camiones y autobuses en Brasil disminuyó en comparación al mismo periodo del año pasado, según los datos divulgados por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).

No obstante el número de unidades manufacturadas creció un 1,9 % frente a abril de este año y alcanzó los 282.500 vehículos.

En lo que va de año, el sector registró un descenso en el número de unidades manufacturadas del 13,3% en comparación al mismo periodo de 2013, debido principalmente a la caída de las exportaciones y a una menor demanda interna, según la asociación de fabricantes brasileños.

El segmento de los camiones registró la mayor caída, con una producción total de 12.695 unidades en mayo, un 22,4% menos que en el mismo mes de 2013.

A pesar de que el mercado automovilístico brasileño se mostró estable en mayo, con ventas similares a las de abril por un total de 316.233 unidades, el sector acumula un retroceso anual del 5,5% en el número de nuevas licencias en comparación a 2013.

El empleo en el sector se ha reducido un 2,8% en 2014 en comparación con los cinco primeros meses del año pasado.

La patronal de la industria brasileña ya había informado el martes que el sector automotriz experimentó la mayor caída de horas trabajadas en mayo (-19,4%).

Las informaciones de Anfavea indican que el número actual de vehículos nuevos en los estacionamientos de las fabricantes equivale a 48 días de ventas, cifra similar a la registrada en noviembre de 2008 y que en condiciones normales, según la asociación, debería situarse entre 23 y 32 días.

Brasil ocupa la cuarta posición en el ránking mundial de fabricantes de vehículos y posee el mayor polo de industria automotriz de América Latina.

El sector atraviesa momentos difíciles, presionado por la caída de las ventas al exterior, así como por el difícil acceso al crédito de los brasileños y el aumento de las tarifas de energía eléctrica.