Santiago. Debido al derrumbe ocurrido en la mina San José, en el norte de Chile, que dejó a 33 mineros atrapados bajo 700 metros de profundidad, el Centro de Estudios del Cobre y la Minería, Cesco, expresó que hay varios puntos que analizar.

Uno de ellos es que la ausencia de autorregulación en el sector empresarial chileno constituye un obstáculo al avance del país, carencia que no es exclusiva del sector minero. Se requiere un mayor rigor en la forma en que las propias asociaciones gremiales son capaces de distinguir la calidad del desempeño social, ambiental y de seguridad de sus miembros con el fin de establecer estándares sostenibles y de mayor nivel.

Según la institución, resulta importante la reforma propuesta por el gobierno al Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), ya que este accidente dejó en evidencia significativas falencias de capacidades y recursos para su operación. 

La creación de la Superintendencia de Minería en el país sudamericano, debiera ayudar a una mejor fiscalización de la primera actividad económica del país, pero también se requiere fortalecer las otras áreas de este servicio ya que la geología es fundamental para el desarrollo económico de Chile. Esta revisión institucional resalta la importancia de avanzar en materia de modernización del estado no sólo en minería sino también en otras áreas del quehacer público nacional.

Tomando en cuanta los antecedentes mencionados, Cesco considera que existe un elemento fundamental que debe ser analizado en toda su dimensión, cuál es el rol que la Empresa Nacional de Minería (Enami) cumple en el segmento de la pequeña y mediana minería. 

El aporte que realiza Enami a este sector de la minería (financiamiento, poder de compra ilimitado y protección de precios), debe ser retribuido con exigencias de cumplimiento de normas ambientales y de seguridad. De no establecerse exigencias reales, se consagran estándares sub-óptimos que se traducen en falencias de variado alcance, incluyendo menores niveles de seguridad en el trabajo.

Se debe tomar consciencia que este sistema sub-óptimo se ve reforzado por la intervención de diversos entes y personas –incluyendo asociaciones mineras, Sonami, parlamentarios, alcaldes y a veces los propios trabajadores mineros-, que intentan evitar el cierre de yacimientos ante el temor de pérdidas de empleos.

Además, el centro minero acordó que es fundamental que este accidente no sea en vano y permita que la minería de pequeña y mediana escala mejore su gestión empresarial. 

Las condiciones de mercado imperantes actualmente, así como en los próximos años, ofrecen una oportunidad única para que este sector logre mejorar su nivel de operación, profesionalizándose, mecanizándose y buscando alianzas comerciales y financieras hoy más que nunca disponibles ante la gran necesidad de recursos mineros en el mundo. 

Para ello es necesario que Enami cumpla efectivamente su rol de fomento sobre una base clara de exigencias de mercado, delimitando muy bien el ámbito de apoyo social en aquellos segmentos artesanales que están fuera de la lógica comercial.