Los gobiernos de América Latina deben fortalecer la agricultura familiar para mejorar la seguridad alimentaria, señaló la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según la FAO, la agricultura familiar permite diversificar la base alimentaria de la población, amortiguar la volatilidad de los precios y dinamizar las economías rurales.

"En América Latina no se puede hablar de seguridad alimentaria sin hablar de agricultura familiar; son dos temas que están íntimamente ligados", señaló José Graziano da Silva, representante regional de FAO para América latina y el Caribe.

Graziano da Silva afirmó que la agricultura familiar permite diversificar la base alimentaria de la población de América Latina y el Caribe, recuperar y valorizar el consumo de productos tradicionales e impulsar las economías rurales.

Sin embargo, señala el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2011 de la FAO, este sector de la agricultura aún requiere de políticas que aumenten su productividad y mejoren sus condiciones de inserción en los mercados de productos, insumos y financiamiento.

Entre los países que poseen políticas y programas dirigidos a la agricultura familiar se encuentran Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Paraguay, Uruguay y Bolivia, destacó el organismo en un comunicado.

Además, resaltó, que dos países cuentan con subsecretarías creadas específicamente para apoyar a este tipo de agricultura: Argentina y Brasil.

Para la Secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Argentina, Carla Campos, "la agricultura de pequeña escala es estratégica en la recuperación económica de nuestra nación debido a su presencia territorial, al abarcar todo el país, y a su diversidad en la capacidad productiva".

"Es una agricultura que reduce mucho la vulnerabilidad frente a los mercados y a las crisis internacionales", afirmó Campos Bilbao, quien señaló que la agricultura de pequeña escala representa el 75% de la mano de obra rural, a pesar de que ocupa el 17% del área sembrada.

Y explicó: "dependiendo de la región del país, representa desde un 16% hasta un 85% del valor bruto de la producción agrícola de cada provincia; es decir, hay provincias en las cuales casi el 90% del valor bruto de su producción depende de la agricultura de pequeña escala".