Santiago. Los gobiernos de América Latina deben fortalecer la agricultura “familiar” para mejorar la seguridad alimentaria en el continente, afirmó hoy en Chile el representante regional de la FAO, José Graziano da Silva.

El delegado de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dijo que "en América Latina no se puede hablar de seguridad alimentaria sin hablar de agricultura familiar".

"Son dos temas que están íntimamente ligados", señaló Graziano da Silva, quien asumirá como director general de la FAO el 1 de enero próximo, reseñó Notimex.

Sostuvo que la importancia del tema se evidencia al considerar que el problema del hambre afecta a más de 50 millones de personas y esa situación "no se debe a la escasez de alimentos, sino a la falta de acceso a ellos, es decir, a la pobreza".

En América Latina y el Caribe, el 20% de los hogares más pobre recibe entre el 2,2% y el 8,8% de los ingresos totales, mientras que el grupo más rico capta entre un 41,8% y un 62,4% de dichos ingresos.

Graziano da Silva afirmó que la agricultura familiar "diversifica la base alimentaria de la población", y permite "recuperar y valorizar el consumo de productos tradicionales, como la yuca, el frijol, y la papa, e impulsar las economías rurales".

Según un estudio de la FAO y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hacia 2007 la agricultura familiar en Brasil producía el 67% de frijol, el 84% de yuca, el 49 de maíz y el 52% de la leche consumidas en ese país.

En Colombia, la agricultura familiar cubría más del 30 por ciento de la producción de cultivos anuales, con una participación muy alta en maíz y frijol.

El Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2011 de la FAO advirtió, empero, que ese sector agrario aún requiere de políticas para aumentar su productividad y mejorar sus condiciones de inserción en los mercados de productos, insumos y financiamiento.