Un mayor apoyo a la agricultura en Haití, para alcanzar los objetivos del país caribeño, es lo que estima necesario la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Además, enfatiza la necesidad de entregar apoyo al país en la preparación de futuras emergencias, al cumplirse un año del devastador terremoto, cuyas consecuencias se han visto agravadas por el paso del huracán Tomás, inundaciones y la epidemia del cólera.

"El sector agrícola juega un papel de gran importancia no sólo para eliminar el hambre y la desnutrición, sino también para impulsar los ingresos rurales, frenar la degradación ambiental e incrementar la capacidad de resistencia ante futuras amenazas". Etienne Peterschmitt, coordinador superior de la FAO para la emergencia y rehabilitación en Haití.

Etienne Peterschmitt, coordinador superior de la FAO para la emergencia y rehabilitación en Haití, indicó que “las comunidades pobres, vulnerables y dependientes de la agricultura sufren algunas de las peores consecuencias de los desastres naturales".

El coordinador agrega que "el sector agrícola juega un papel de gran importancia no sólo para eliminar el hambre y la desnutrición, sino también para impulsar los ingresos rurales, frenar la degradación ambiental e incrementar la capacidad de resistencia ante futuras amenazas".

Peterschmitt explicó que “una respuesta sostenible y eficaz requiere un enfoque global que incremente la capacidad de resistencia de la comunidad a las posibles amenazas, al tiempo que se ayuda a la gente a hacer frente a la crisis del momento, además de necesitar fondos para ello”.

Reducción de riesgos de desastres. Otra meta importante que se han propuesto en el programa de tres años de emergencia y rehabilitación, es el de reducir los riesgos asociados a los desastres naturales, en apoyo del plan de inversiones del gobierno para el crecimiento del sector agrícola.

El representante de la FAO en Haití, Ari Toubo Ibrahim, expresó que "las actividades de gestión de recursos naturales y de cuencas hídricas tienen que ir de la mano de medidas para mejorar la productividad agrícola, mejorando el acceso a la tierra, insumos, agua y mercados".

La institución dependiente de las Naciones Unidas, ha ayudado al ministerio de Agricultura del país caribeño a desarrollar un plan de inversiones para la reconstrucción del sector, y ha ofrecido apoyo técnico en la gestión de cuencas hídricas en colaboración con la Coordinación Nacional de la Seguridad Alimentaria de Haití.

Contribución a seguridad alimentaria. Desde el terremoto, la FAO y sus asociados han contribuido a la seguridad alimentaria de 560.000 familias -cerca de tres millones de personas- distribuyendo 2.200 toneladas de semillas de cultivos alimentarios, 16.490 kg. de semillas de hortalizas, 164 toneladas de fertilizante, 156.000 plantas de banano, 29 millones de esquejes de papas y 190.000 aperos agrícolas.

Según el organismo, los insumos entregados han permitido el cultivo de un total de 69.000 hectáreas (ha) de tierras, con una producción conjunta de más de 100.000 toneladas de siembra de comestibles.

Además, en las áreas urbanas y en los campamentos de desplazados, la FAO -en forma directa o con sus ONGs asociadas- ha establecido huertos de hortalizas que suministran alimentos nutritivos para 18.900 de las familias más vulnerables.

Desde el brote del cólera y del paso del Huracán Tomás, han suministrado la ayuda a 36.000 familias afectadas por el fenómeno climático, lo que equivale a unas 180.000 personas. Esta ayuda incluye la distribución de 100 toneladas de frijoles, 10 toneladas de caupí, 200 toneladas de maíz, 700 toneladas de semillas de hortalizas, 200 toneladas de arroz, 68.000 plantas de banano y 36.600 aperos agrícolas.

La entidad y las autoridades locales están trabajando para ofrecer la información correcta sobre higiene a los campesinos en zonas rurales aisladas, en las que muchas familias carecen de la información precisa y asistencia médica adecuada, para hacer frente sobre todo al cólera.

Pensando en el futuro, la FAO está cambiando desde la distribución directa de insumos a la multiplicación de semillas y otras actividades más sostenibles, al tiempo que se mueve desde la ayuda de emergencia al apoyo a la rehabilitación a largo plazo.

La organización de la ONU ayuda a las asociaciones de pequeños campesinos en la producción de semillas de maíz y frijoles para garantizar el suministro de semillas de calidad y la promoción de ferias de semillas y sistemas de cupones. Sus objetivos incluyen también apoyar la gestión sostenible de cuencas hídricas, la agricultura urbana asociada a las intervenciones de nutrición, la conservación del suelo y del agua, procesado de alimentos, escuelas de campo para agricultores, apoyo a la compra local de la producción láctea en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos, actividades agroforestales y la creación de empleo en las zonas rurales.

En la actualidad, se realizan actividades para mejorar los medios de subsistencia y las condiciones ambientales, pero la falta de fondos para la agricultura ha afectado gravemente a los esfuerzos para suministrar ayuda inmediata a la población afectada, al tiempo que se sientan las bases para intervenciones a largo plazo.