Santiago. La producción de cereales en América del Sur en 2010 aumentó 16,6% , superando las 149 millones de toneladas, recuperándose del mal desempeño del año anterior, en parte gracias a una cosecha récord en Brasil.

Así señala el nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), “Perspectivas de Cosechas y Situación Alimentaria” de marzo, difundido este miércoles a nivel global.

“Se trata de una señal positiva, especialmente dado el contexto internacional de alta volatilidad de los precios, que impacta principalmente a la población más pobre”, señaló Alan Bojanic, oficial a cargo de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Según el informe, las predicciones para el 2011 son dispares: en Brasil los prospectos para el maíz y arroz son positivos, sin embargo, sequías causadas por el fenómeno de La Niña han afectado los cultivos en Argentina y Uruguay, como también podrían afectar la producción de Bolivia.

Los cultivos de sorgo y maíz en Argentina se han visto afectados por la sequía y demoras en la plantación, en Uruguay los cultivos se han visto afectados por cambios erráticos en el clima y en Bolivia la sequía afectó las áreas productoras de maíz de Santa Cruz, Chuquisaca, Cochabamba y Tarija.

En Colombia, la producción de cereales del 2010 fue satisfactoria, y la emergencia agrícola causada por las lluvias torrenciales de finales de 2010 fue superada gracias a intervenciones adecuadas del gobierno y la comunidad internacional.

La FAO estima que para el 2011 la producción agregada de cereales (que incluye la primera, segunda y tercera temporada de cosechas) en América Central y el Caribe sea un 11 % mayor que la del 2010, alcanzando las 43,1 millones de toneladas.

Han comenzado las cosechas de maíz y fríjol de la tercera temporada 2010/2011, pero los prospectos son pobres y se espera una reducción debido a condiciones de sequía en Nicaragua, El Salvador y Honduras. El frío también ha afectado la producción de maíz en México, en particular en el estado de Sinaloa, que produce el 70% de la cosecha de invierno de maíz del país.

Precios de alimentos claves al alza. Los precios del maíz amarillo y de la harina de trigo en América del Sur están sufriendo alzas generalizadas. Este incremento de precios refleja la predicciones inciertas de los cereales en la subregión para el año 2011 y los mayores precios internacionales.

En Bolivia, particularmente en Santa Cruz, los precios del maíz subieron casi 70% entre octubre y febrero, afectando los costos de producción de la avicultura. El gobierno anunció la importación de grandes cantidades de maíz para reducir el precio y aumentar las existencias.

En América Central, los precios de los frijoles, que habían alcanzado un récord en noviembre de 2010, comenzaron a declinar en diciembre del mismo año, luego de la cosecha de las plantaciones de segunda temporada y la implementación de medidas de control de precios adoptadas por países tales como Honduras y Nicaragua.

“Esto nos indica la importancia que tiene apoyar la productividad y producción de alimentos, especialmente de los pequeños agricultores, ya que esto permite que sea atenuada la transmisión de los precios internacionales de los alimentos a los precios domésticos”, explicó Alan Bojanic.

En contraste, los precios de los frijoles en El Salvador continuaron aumentando en enero de 2011 debido a una cosecha pobre en 2010 y a una baja oferta desde Nicaragua, su principal proveedor. El gobierno de El Salvador ha anunciado la importación de frijoles rojos desde China para suplir la demanda interna.

En Haití, más de tres millones de personas requerirán asistencia alimentaria en el periodo abril-mayo, debido a la epidemia de cólera, el huracán Thomas y los altos precios de los alimentos.

Aumentaría la producción global de trigo en 2011. Las previsiones iniciales de la FAO sobre la producción de trigo en 2011 son de 676 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento del 3,4% respecto a 2010.

La siembra de trigo ha aumentado en muchos países, o se prevé que aumentará en el transcurso del año en respuesta a la fuerza de los precios, además de la recuperación de la productividad prevista en zonas que han padecido sequía en 2010, en particular Rusia.