Las inversiones que se están ejerciendo en la rama industrial farmacéutica no son de las grandes trasnacionales como sucedía en el pasado.

Hoy son empresas de capital nacional las que están muy activas inyectando capital fresco para incrementar la producción de medicamentos en México.

Así lo hizo ver Dagoberto Cortés, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), durante la inauguración del seminario internacional con el que arrancó la cuarta edición de Vector Pharma, el principal encuentro de negocios del sector farmacéutico en la región, donde este año se vinculan representantes de un centenar de empresas provenientes de 28 países con el objetivo de ofrecer o adquirir productos, buscar acuerdos de licencias, comprar materia prima, envases, empaques y, en general, para hacer negocios.

Detalló que en los últimos años las principales manufactureras mexicanas de medicamentos han invertido más de US$450 millones  para modernizar y ampliar sus plantas productivas, acorde a las elevadas exigencias de un órgano regulador como lo es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que se ha posicionado como una de las agencias sanitarias de primer nivel.

Entre las empresas mexicanas que destacan por sus inversiones, mencionó los casos de Silanes, Neolpharma, Probiomed, Hormona, Pisa y Rimsa, cuyos dueños están apostando por ampliar o modernizar sus plantas, por adquirir tecnología de punta y aspiran a estar en el rango de las mejores.

Acorde con ello, el titular de la Cofepris, Mikel Arriola —acompañando a la secretaria de Salud, Mercedes Juan—, mencionó que uno de los ocho sectores que la Cofepris regula y que ha demostrado un crecimiento importante en los últimos años es el farmacéutico, posicionado como una de las ramas industriales más importantes en el país, no sólo porque aporta 1,2% del PIB, sino porque genera más de 400.000 empleos directos e indirectos, según datos del Inegi.

Invertir más en I+D. En este evento, al que asistieron también los titulares de Conacyt, Enrique Cabrero, y del Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI), Miguel Ángel Margáin, la Anafam homenajeó a Francisco Bolívar Zapata por su destacada trayectoria como investigador en biotecnología médica, quien participó en el grupo que desarrolló las bacterias recombinantes —los primeros transgénicos— que permitieron trasladar los genes humanos dentro de estas bacterias convirtiéndose en insulina humana. En su discurso, Bolívar Zapata relató cómo vivió esta etapa histórica y cómo luego participó en Genentech, la primera compañía biotecnológica, desarrollando diferentes herramientas terapéuticas.

Después de su exposición, Bolívar Zapata —quien hoy es coordinador de Ciencia Tecnología e Innovación en Presidencia de la República— destacó la importancia de que el sector privado invierta con mayor fuerza en investigación y desarrollo, pues no sólo es responsabilidad del gobierno, que ya aporta 70% de este rubro y 30% el sector privado. “En Estados Unidos es 75% Inversión Privada y 25% pública; aquí ya está creciendo la privada pero hay que hacer un mayor esfuerzo,” comentó.

Sólo así, reconoció, podrá lograrse duplicar la proporción de inversión en investigación y desarrollo de 0,5 a 1% del PIB, como es el compromiso en este sexenio.

Atentan contra los medicamentos genéricos: Suerie Moon. El Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP) es uno de los tratados comerciales más peligrosos que buscan atentar contra los medicamentos a precios accesibles no sólo en México, Perú, Chile y Cuba (los países de la región que participan en las negociaciones), sino contra los sistemas de salud de los países de bajos ingresos.

Por ello es muy importante que la industria de genéricos de México, siendo uno de los participantes, se involucre abiertamente en abogar en contra de lo que al interior del TPP se está negociando en forma secreta, pues intenta elevar las barreras al ingreso de fármacos genéricos, en cuya existencia la humanidad ha encontrado una forma efectiva para hacer más accesible el precio de muchas terapias, una vez que vence el periodo de exclusividad que otorga la patente.

Expresó lo anterior Suerie Moon, directora de Investigación del Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, en el seminario internacional que organizó la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos en el marco de su encuentro anual de negocios Vector Pharma.

En tono crítico, la especialista hizo ver al auditorio que “quienes lo negocian en secreto (el TPP) representan intereses estadounidenses, pero no los intereses de los habitantes de EU”.

“Entre más productores, los precios siempre bajarán; la competencia de genéricos favorece mucho más la venta de fármacos”, comentó, al indicar que financiar la investigación y el desarrollo con la venta de las terapias resultantes no siempre es lo mejor, y que deberían agotarse otras alternativas, como el financiamiento público u organizaciones no gubernamentales, para que no tengan que patentarse y desde el principio pueda haber competencia en su producción, con el fin de lograr precios accesibles desde el lanzamiento de una terapia.