Hasta hace apenas un año, el panorama para los cafeteros colombianos lucía sombrío. El país estaba terminando de digerir un fuerte paro de caficultores impulsado por las dignidades agropecuarias, la dirigencia tradicional estaba dividida y era cuestionada por los agricultores, y los precios del grano se encontraban en niveles históricamente bajos. Además, el gobierno acordó con los organizadores de las protestas subsidiar la carga de café hasta que los valores internacionales volvieran a niveles que cubrieran los costos de producción.

Un año después, la vista se ha despejado un poco para cerca de 550.000 productores, ya que, ante los recientes problemas de cosecha que han tenido Brasil y Centroamérica, los precios del grano han repuntado hacia la senda de US$2 por libra.

En medio de este respiro, la dirigencia cafetera congregada en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) alista las próximas elecciones cafeteras en las que se renovará el mando en 15 comités departamentales y 364 municipales. Sin embargo, otros gremios agropecuarios le manifestaron recientemente al presidente Juan Manuel Santos su disgusto con las políticas agrarias del gobierno.

Estos comicios, programados para los días 6 y 7 de septiembre y que se realizan cada cuatro años, buscan convocar a más de 210.000 caficultores que votarán por cerca de 14.500 aspirantes a representar a la base en el gremio cafetero. De allí saldrán elegidos sólo 4.500. Algunos de los retos, de acuerdo con los dirigentes del sector, consisten en fortalecer la criticada institucionalidad cafetera, proteger el ingreso de los campesinos y recuperar mercados en los que se ha perdido terreno en los últimos años.

“Que estas sean las mejores elecciones cafeteras de la historia de la Federación. Para eso hemos modificado varias cosas aprobadas por el comité directivo. Lo primero es que se hagan mediante una gerencia delegada y tercerizada para que dé prenda de garantías. Lo segundo, que haya un tribunal de alto nivel para escrutinios. Además se decidió que este año los comicios se harán con voto presencial únicamente”, le contó a este diario el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, quien aseguró que bajo el actual esquema de precios (la carga está cerca de $800.000) se alivian numerosas tensiones.

Pese a este repunte en la situación del sector, Muñoz sostiene que no hay que descuidar el contexto externo, ya que la volatilidad del mercado mundial persiste. “Hay $1 billón (US$491.374.000) que tiene el gobierno a disposición por si los precios vuelven a descolgarse. En el campo hay cosas que mejorar”, agregó.

En estas elecciones cafeteras, en opinión del presidente del Comité Cafetero de Antioquia, José Eliécer Sierra, podría participar hasta el 70% de la base. Agregó que los desafíos de la dirigencia cafetera que sea elegida consisten en afrontar las dificultades del sector asociadas con volatilidad de precios y en sostener la institucionalidad gremial.

“El ambiente está tranquilo porque el ingreso ha mejorado. Los comités de cada región están trabajando en los líos que existen”.
Entre tanto, Carlos Alberto Gómez, ex dirigente cafetero del Quindío, cree que las elecciones son la perfecta oportunidad para que la institucionalidad se renueve. “La representatividad tiene que cambiar, ya que hay inconformidad de algunos sectores cafeteros en varios departamentos”.

“Ojalá que las dignidades cafeteras aprovechen las elecciones y busquen en el gremio cafetero un apoyo que les permita ingresar a las directivas de la Federación. Desperdiciar un instrumento como este es absurdo. Las cosas se arreglan desde adentro”, comentó el ex dirigente cafetero Mario Gómez Estrada.

Pese a la mejoría en los precios, entre las dignidades cafeteras —independientes de la Federación— ya se escuchan voces que alientan a salir a un nuevo paro entre abril y mayo de este año. Sin embargo, el gobierno sostiene que no hay razones para protestar de nuevo, ya que al sector se le ha entregado poco más de $1 billón desde octubre de 2012.

En medio del actual respiro del sector, sostiene Gómez, persisten agremiados que no reconocen sus directivas. “Acá se necesita una dirigencia que enfrente un tema que se está volviendo estructural. Apenas Centroamérica y Brasil se recuperen, las cosas cambiarán. El peor escenario es que el Estado siga dando la tercera parte del ingreso a los productores”.