Ciudad de México. El servicio eléctrico en la Ciudad de México ha mejorado desde la desaparición en el 2009 de una abultada empresa estatal encargada de brindarlo, y se logró sortear un obstáculo importante en el crecimiento, dijo este lunes el presidente Felipe Calderón.

Los cortes al suministro disminuyeron y cientos de miles de nuevos clientes, muchos de los cuales tuvieron que esperar años para ser conectados a la red, ahora cuentan con el servicio, dijo Calderón en un discurso ante trabajadores de la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Los negocios mexicanos tienen que pagar costos de electricidad que son entre 10% y 60% mayores que los de Estados Unidos, a causa de las fluctuaciones de frecuencia y voltaje, según un estudio del Banco Mundial realizado en el 2009.

"Ya no existen frenos a los proyectos que generan trabajos para miles de familias en el centro del país (...) la región centro está recuperando competitividad", dijo Calderón.

Freno a la competitividad del país. El pobre servicio eléctrico en la región de la Ciudad de México, que aporta el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación, ha sido acusado de minar la competitividad del país desde hace mucho tiempo.

Los negocios mexicanos tienen que pagar costos de electricidad que son entre 10% y 60% mayores que los de Estados Unidos, a causa de las fluctuaciones de frecuencia y voltaje, según un estudio del Banco Mundial realizado en el 2009.

Las demoras en la expansión de la red de suministro eléctrico en la región de la capital, así como en la incorporación de nuevos clientes, recortaban el crecimiento del PIB en cerca de un 1% anual, según estimaciones de funcionarios en el 2009.

Las ventas de electricidad típicamente crecían a la mitad del ritmo que en el resto del país en los últimos años, pero ahora encabeza la lista.

Orden de cierre. Calderón ordenó en octubre del 2009 la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC), empresa gubernamental que se encargaba del suministro eléctrico en la capital y zonas aledañas, debido a sus crecientes pérdidas financieras y las conversaciones en punto muerto con sus 43,000 trabajadores sindicalizados.

Desde entonces, la CFE se hizo cargo del servicio, que ya prestaba en el resto del país.

La CFE contrató a 9,000 trabajadores para brindar el servicio en lo que era la zona de Luz y Fuerza.

El cierre de esa empresa liberó hasta unos US$1,500 millones que el Gobierno federal destinaba anualmente para subsidiar sus pérdidas y su creciente carga de pensiones.

Mucho de esos fondos ahora se están destinando a decenas de proyectos para mejorar el servicio en la región de la capital, incluyendo la construcción de 19 subestaciones, 11 líneas de transmisión y la actualización del sistema de cobro a los clientes.

En general, el cierre de Luz y Fuerza fue apoyado por lideres empresariales y ciudadanos comunes, sin embargo algunos usuarios han tenido que enfrentar un marcado aumento en sus recibos de electricidad.