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Fiebre de oro recluta a familias buscadoras en el oeste de EE.UU.
Domingo, Septiembre 19, 2010 - 09:22

El mal estado de la economía y el precio récord del oro han renovado el interés en su búsqueda en los estados del oeste, donde las tierras públicas son ricas en depósitos y las operaciones a pequeña escala están casi libres de la regulación del gobierno.

Salmon, EE.UU. Cuando la empresa constructora de JohnBrewer se vino abajo junto con la economía de Estados Unidos, él tratóde reemplazar sus ingresos perdidos buscando oro desde los ríos de losvalles del centro de Idaho hasta los bosques de Alaska.

Armadocon las herramientas del oficio -un detector de metales, un cernidor deoro y un canelón que separa el oro de materiales residuales como laarena y la gravilla- este hombre de Montana representa la nueva cara deuna búsqueda que alguna vez abrió el camino para la radicación en lafrontera oeste.

El mal estado de la economía y elprecio récord del oro han renovado el interés en su búsqueda en losestados del oeste, donde las tierras públicas son ricas en depósitos ylas operaciones a pequeña escala están casi libres de la regulación del gobierno.

Lo que Brewer tiene en común con losbuscadores del siglo XIX es una pasión por el oro solo igualada enintensidad por el instinto de mantener en secreto su ubicación yvolumen.

"Preguntarle a un minero dónde loencontró y qué fue lo que encontró es como preguntarle a un pescadorsobre su sitio secreto. No le vamos a decir a nadie. Ni bien le dices aalguien, aparecerá una multitud y eso sería contraproducente", explicóBrewer.

Los precios del oro llegaron esta semanaa un máximo histórico y algunas minas son económicamente viables porprimera vez en años, dando lugar a que operadores de mediana y granescala se dediquen a la búsqueda de oro en bosques nacionales y ensitios supervisados por la Oficina de Gestión Territorial de lasMontañas Rocallosas de Estados Unidos.

"Cuando elprecio del oro supera los US$35,27 el gramo, todo el mundo se haceminero", dijo Russ Bjorklund, gerente de minerales del Bosque NacionalSalmon-Challis en Idaho.

Bjorklund es uno de losadministradores de tierras federales que dan cuenta del marcadoresurgimiento de la minería del oro, desde aficionados armados concernidores hasta corporaciones que operan minas subterráneas.

SusanElliot, geóloga del Bosque Nacional Humboldt-Toiyabe en Nevada, dijoque la fiebre se ha desatado en un estado que es el cuarto mayorproductor de oro del mundo.

Elliot vinculó elincremento de 75% en la actividad minera en el bosque de 2,5millones de hectáreas al aumento en los precios del oro de los últimosaños.

"Hay de todos los tipos: personas que están ahí con picos y palas y compañías con equipamiento pesado", dijo.

"Como una droga". JonCummings, quien promueve aventuras de búsqueda de oro en su centroturístico de Idaho, dice que encontrar lo que los buscadores llaman"color" en el cernidor enciende la pasión.

"Unoempieza a encontrar un poco de oro en el cernidor y es entonces cuandose desata la fiebre del oro. Es como una droga que te hace sentirpreparado para trabajar toda la noche", explicó Cummings.

Elgigante internacional Barrick Gold Corp obtuvo en febrero la aprobaciónde la Oficina de Gestión Territorial para expandir su mina de BaldMountain al noreste de Nevada. Bald Mountain una de las 25 minas enoperación de la compañía, ocho de las cuales están en el oeste deEstados Unidos.

Operadores a gran escala comoBarrick deben sortear una serie de obstáculos antes de extraer oro, unproceso que a menudo se extiende por muchos años.

PeroRay TeSoro, especialista en minerales para la región del ServicioForestal de Estados Unidos que incluye a Montana, también habló de unaumento de "operaciones familiares".

Esospequeños buscadores, como Brewer, en buena parte se dedican a labúsqueda de bajo impacto a la vera de los arroyos con cernidores ycanelones, técnicas que dependen de la gravedad para separar el oropesado de los sedimentos.

En las montañas del centro de Idaho, la fiebre del oro fue responsable de incidentes de violación de la propiedad privada.

BeverlyCockrell, una ranchera de Salmon, Idaho, se ha enfrentado adesconocidos con "dedos pegajosos" en tierras próximas a un riachuelo,incluyendo a uno que según dijo llevaba un canelón.

Y algunos economistas no confían en la fiebre del oro.

"Tieneseste metal precioso ¿qué es lo que hace? No genera dividendos, nogenera una mayor productividad, es un fondo contra ciertos tipos deriesgos", dijo James Hamilton, profesor de economía de la Universidadde San Diego, California.

Pero harán falta másque palabras desalentadoras para empañar el entusiasmo de buscadores deoro como Brewer, quien se negó a decir cuanto ganaba buscando oro.

"Noreemplaza un trabajo de tiempo completo con beneficios, pero sitrabajas lo suficientemente duro, puede que tengas suerte", dijo.

Autores

Reuters