Jartum. Atraído por historias de fortunas amasadas de la noche a la mañana, el empresario Amir Tabidi dejó la comodidad de Jartum para pasar semanas desafiando bandidos y serpientes bajo un calor abrasador y buscar oro en las remotas zonas desérticas de Sudán.

Acampando en la selva sin electricidad ni duchas diarias, encontró casi 2 kilos de oro (por un valor de US$94.000) en sólo dos semanas de búsqueda con detectores de metales Tabidi y su grupo. Eso fue suficiente para convencerlo de realizar el arduo viaje dos veces más, uniéndose a innumerables personas más con sueños similares.

"A veces llegábamos a un lugar por la noche donde no había nada", dijo Tabidi, quien trabaja en el negocio de joyas de oro de su familia en Jartum.

"Pero para las 5 de la mañana se podía empezar a escuchar el bip-bip de los detectores de metales, y para la mañana toda la zona estaba llena de personas caminando con detectores de metales. Uno decía '¿De dónde salieron todas estas personas?' Era maravilloso", sostuvo Tadibi.

Tabidi forma parte de las decenas de miles de buscadores sudaneses a pequeña escala que realizan peligrosas expediciones por zonas inhóspitas en busca de oro, atraídos por relatos de grandes hallazgos y los precios récord que este año han superado los US$52  el gramo.

"Ahora existe una denominada fiebre del oro porque todo el mundo está buscando oro, al igual que en la América del siglo XIX", dijoel ministro de Minería Abdelbagi Gailani.

El funcionario estima que un máximo de 200.000 buscadores a pequeña escala están trabajando en zonas dispersas de Sudán, forzando al Gobierno a considerar incentivos para impedirles vender el oro en el extranjero y promover la creación de cooperativas para mantenerlos.

Más del 50% de este oro es sacado de contrabando por las porosas fronteras de Sudán para ser vendido en Dubái o Beirut, dijo Gailani.

También se han creado cooperativas en algunos estados para asegurarse de que los mineros no utilicen trabajo infantil y concientizarlos sobre los riesgos involucrados para la salud y el medio ambiente, señaló el ministro.

"Tenemos que mantenerlos vigilados, debemos agruparlos y proveerlos de algunos servicios de salud porque están usando materiales muy tóxicos, como el mercurio," agregó.