La Habana. La compañía rusa Tropicana Cruises lanzará este mes un crucero que bordeará la costa de Cuba para atraer visitantes, en momentos en que la isla busca diversificar su industria turística, dijeron directivos de la empresa.

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de divisas en Cuba. La llegada en el 2009 de 2,4 millones de turistas inyectó unos US$2.000 millones a su frágil economía.

Tras la retirada de la compañía española Pullmantur el turismo de cruceros en Cuba cayó en el 2007, año que reportó sólo 11.000 visitantes desde los más de 100.000 registrados en el 2005.

El crucero Adriana, un pequeño y viejo buque construido en la década de 1970 en la antigua Yugoslavia, comenzará a operar a partir del 25 de diciembre y dará la vuelta a la isla con una escala en Jamaica.

"El turismo es la locomotora de la economía cubana, esa es la base de la idea que sostuvo la compañía Tropicana Cruises para emprender este proyecto: atraer lo más posible el turismo, que (los turistas) gasten su dinero en Cuba", dijo a periodistas Vasilyv M. Borovsky, asesor comercial de la compañía rusa.
El buque tiene capacidad para unos 300 turistas y 100 tripulantes.

Ihor Mynaylenko, vicepresidente de Tropicana Cruises, dijo a periodistas en La Habana que la compañía busca retomar los viejos nexos existentes entre Cuba y la ex Unión Soviética, antiguos aliados de la Guerra Fría.

"(Los propietarios) dijeron por qué no ir a Cuba donde hay viejas tradiciones, que son viejos amigos en definitiva", explicó Mynaylenko.

Tras la retirada de la compañía española Pullmantur el turismo de cruceros en Cuba cayó en el 2007, año que reportó sólo 11.000 visitantes desde los más de 100.000 registrados en el 2005.

Pullmantur dejó de operar en Cuba después de ser absorbida por la estadounidense Royal Caribbean Cruise, cuyo Gobierno aplica a La Habana un embargo comercial de casi cinco décadas que incluye sanciones a buques estadounidenses que toquen puertos cubanos e impide que sus turistas viajen libremente a la isla.

Pero en los últimos meses Cuba ha intentado reanimar el negocio. A partir de noviembre comenzó a operar el buque Gemini, de la compañía española Happy Cruises, una línea regular que toca varios puertos del Caribe, incluido La Habana.