Venice. BP abandonará su fallido intento por detener el derrame de petróleo en el Golfo de México denominado "top kill" y avanzará hacia una nueva opción, dijo el encargado de operaciones de la compañía, Doug Suttles.

El ejecutivo aseguró que el sistema "top kill" no detuvo la filtración de petróleo, por lo tanto la petrolera colocaría una tapa por encima del sistema fallido de prevención para capturar el crudo.

El fracaso de la operación puso fin a las esperanzas de los residentes de la costa del Golfo de México sobre una pronta solución al desastre que daña su costa y sus industrias.

Incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, golpeado por una marejada de críticas sobre su falta de control ante el mayor derrame en la historia del país, ha intentado reducir las expectativas de una solución en el corto plazo.

La almirante de la Guardia Costera de Estados Unidos, Mary Landry, parada junto a un ejecutivo de BP que explicaba al mundo que el complejo procedimiento "top kill" había fracasado, dijo que era necesario controlar las expectativas de la gente mejor en una crisis que entrará a su séptima semana.

Y con toda la razón, porque Landry cree que la mejor solución para cerrar definitivamente el derrame en el Golfo de México es un pozo de alivio. BP ya está perforando uno, pero no estará listo en al menos dos meses más.

Para ese entonces, es difícil decir cuánto daño habrá causado el derrame de petróleo a un ecosistema único de la costa del Golfo, codiciado por su comida marina, industria pesquera y turismo.

La mancha podría avanzar aún más al interior de las marismas por lo que promete ser la temporada de huracanes del Atlántico más activa desde el 2005, el año del huracán Katrina.

Los residentes de Luisiana, que aún se recuperan de la devastación provocada por el huracán Katrina, tenían la esperanza de que el gigante energético con base en Londres lograse cerrar el pozo dañado, ubicado a 1,6 kilómetros bajo la superficie del mar. Pero después de 72 horas, las esperanzas se terminaron.

"Seguro, teníamos esperanzas de que pudieran", dijo Elizabeth Cook, una activista ecologista de Gretna, Luisiana, quien visitaba Venice para ver la respuesta al derrame personalmente. "Pero ustedes saben, ellos realmente no saben cómo lidiar con un derrame como este, que está en las profundidades", agregó.

Seguir adelante. Todd Greaslan, un cantinero de 23 años de Nueva Orleans, dijo que BP está "experimentando a costa de todos los demás".

El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, había previsto que a pesar de los riesgos, la operación "top kill" -el inyectar fluidos pesados al pozo- tenía entre un 60 a un 70 por ciento de posibilidades de éxito. El dijo que no sabía por qué no se logró detener el flujo.

El traspié posiblemente seguirá minando su credibilidad, además del valor de mercado de su compañía, que ha caído en un 25 por ciento desde que la plataforma Deepwater Horizon estalló el 20 de abril matando a 11 trabajadores.

El Gobierno estimó la semana pasada que entre 12.000 y 19.000 barriles de petróleo (1,9 millones a 3 millones de litros) al día salen desde el pozo, muy por sobre la cifra de 5.000 barriles de BP.

A ese ritmo, el Gobierno ahora sabe que el desastre del Golfo del México superó al derrame del Exxon Valdez de 1989 en aguas de Alaska.

BP ha pasado a su próxima opción, un paquete más pequeño para tapar el pozo y bombear el crudo hacia un buque en la superficie -en lugar de cerrar el pozo-. Eso tomaría unos cuatro días en implementarse.

"Nosotros creemos que el mecanismo tiene la capacidad de capturar la gran mayoría de (el derrame)", dijo el jefe de operaciones de BP, Doug Suttles. "No quiero decir un 100 por ciento", agregó.

Conscientes de la creciente ira entre los residentes de la Costa del Golfo y otros preocupados por la catástrofe ambiental, tanto Hayward como Obama hablaron sobre las personas y su estilo de vida tras el fracaso de la operación "top kill".

Hayward dijo en un comunicado que la tapa de contención "es la manera más efectiva de minimizar el impacto de la filtración de petróleo en el ecosistema del Golfo de México y para la gente de la región.

Las palabras de Obama fueron más emotivas. "Cada día que esta filtración continúa es un ataque contra la gente de la región de la costa del Golfo, su estilo de vida y un tesoro natural que nos pertenece a todos", declaró, también en un comunicado. "Es tan enfurecedor como desconsolador", agregó.