Nogales, EEUU. Tras escuchar un feroz debate nacional sobre el impacto de la inmigración ilegal y del narcotráfico en la frontera entre México y Estados Unidos, el jubilado Edgar King pensó que debería llegar a sus propias conclusiones acerca del tema.

"Se escucha tanto sobre este asunto, (que) tenemos que ir y verlo por nosotros mismos", dijo King, de 82 años, mientras conducía su auto en un novedoso tour a la frontera en Arizona con su esposa Suzette.

La pareja está entre los visitantes que se inscriben para la excursión de la firma de viajes de Tucson Gray Line Tours "Crisis fronteriza: Ficción o Realidad". El viaje lleva a quienes buscan la verdad a una visita cercana a la línea internacional.

El estado se ubica en la franja más usada por traficantes de droga y personas de la frontera suroeste con México.

Por US$89, los visitantes pueden conocer a las personas que viven, trabajan y hacen negocios en la línea internacional, y también a aquellos cuya función es vigilarla, arrestar a varios cientos de inmigrantes ilegales al día e incautar más de una tonelada en drogas.

Los turistas conocen una valla de acero en Nogales que le permite a la policía tener una visión clara de Sonora, México.

También pueden mirar a los inspectores de la oficina de Aduanas y Protección de Frontera de Estados Unidos mientras trabajan en líneas de tráfico en el punto de entrada para distinguir entre autos que transportan narcóticos desde México de los viajeros legítimos.

Un punto de vista enriquecido. Los republicanos del Congreso estadounidense se quejan de que la frontera de casi 2.000 millas está muy abierta a la violencia que hay en México, donde el año pasado 15.000 personas perdieron la vida en hechos vinculados a los cárteles de droga.

Pero el gobierno demócrata del presidente Barack Obama afirma que la presencia de más agentes federales, tropas de la Guardia Nacional y tecnología la han hecho más segura que nunca.

En el tour un funcionario de la aduanas y frontera presenta una vívida imagen de la vida como inspector, buscando marihuana en latas de ajíes jalapeños y a veces enfrentando amenazas de muerte.

El itinerario también incluye una visita a una asociación importadora que necesita pasar US$2.000 millones en frutas y verduras para llevarlos a los supermercados en Estados Unidos antes de que se arruinen.

Una de las turistas, Rita Marco, de 48 años, dijo que el viaje había sido un éxito en dar vida a temas desprovistos de matices por el crudo debate político.

"Creo que es fácil quedar atrapado por la retórica en cada lado del tema. Lo que escuchamos hoy está mucho más importante que (sólo tomar) un punto de vista de uno u otro", afirmó.