Caracas. Aun cuando siguen sin recibir información oficial sobre su destino en la empresa, trabajadores y contratistas de Owens Illinois (O-I) Venezuela temen perder sus puestos de trabajo tras la expropiación, cuyas consecuencias aseguran pondrán en riesgo la distribución de gran cantidad de productos alimenticios.

"Nos han dicho que todo seguirá igual, que seguiremos trabajando como hasta ahora, pero también se ha comentado que no hay garantía de pago inmediato de las deudas", afirmó Darío Martínez, contratista de la planta Los Guayos (Carabobo), quien señaló que las facturas por pagar superan los 150.000 bolívares fuertes (US$24.987).

Preocupado por el destino de la pequeña empresa que dirige, Martínez afirmó que espera que las operaciones en la planta se mantengan sin mayores alteraciones, toda vez que se trata de una fábrica de producción continua que no puede paralizar sus actividades, pues en caso de hacerlo se perdería toda la materia prima en procesamiento.

Dedicado a labores de mantenimiento, Martínez tiene a su cuidado 10 empleados altamente capacitados (técnicos superiores e ingenieros) que devengan sueldos de entre 7.000 (US$1.166) y 8.000 bolívares fuertes (US$1.332) mensuales.

"Espero que la empresa me cancele para liquidar al personal puesto que no se trata de empleados de O-I", dijo, al tiempo que informó desconocer si estos pasarán a ser contratados por la nueva administración.

Otro contratista que presta servicios a la empresa, y que prefirió no ser identificado, señaló que la información que circula tras la reunión sostenida este miércoles con autoridades gubernamentales, no es la más alentadora.

"Aun cuando se nos había dicho que todo seguiría igual, ayer se conoció que prescindirán de los contratistas y que los empleados pasarán a la nómina de la empresa", acotó.

Al respecto, un empleado que tampoco quiso ser identificado, señaló que la información que circuló después de la reunión del sábado es muy distinta a la que venía sosteniéndose desde el pasado lunes, luego de que el presidente Hugo Chávez anunciara la expropiación de la empresa de origen estadounidense.

Comentó que la propuesta sería mantener en nómina a todo el personal que así lo deseara, pero que a diferencia de los beneficios obtenidos hasta ahora, se haría un ajuste de sueldo según parámetros "más socialistas".

"Tememos que se nos imponga un sueldo mínimo que para nada se ajusta a los beneficios que tenemos hasta ahora", dijo la fuente, quien pese a no querer ofrecer detalles sobre su salario, afirmó que supera con creces la paga promedio a empleados con una formación similar a la suya.

Destacó que aun aquellos empleados que respaldan el proceso liderado por Chávez rechazan la medida de expropiación, toda vez que temen perder muchos de los beneficios contractuales, los que aseguró están entre los mejores ofrecidos por la empresa privada en la región carabobeña.

En este sentido, se supo que para las próximas semanas se esperaba finalizar la discusión de la nueva contratación colectiva. "No sabemos si vamos a poder recibir el aumento que esperábamos", aseguró otro operario que tampoco quiso ser identificado, y quien expresó que pese al desánimo general, regresará a sus labores en el tercer turno (nocturno) este jueves.

Como la segunda más grande operación en América Latina, O-I Venezuela representó el año pasado 5% de las ventas totales de la corporación; cifra superada en la región solo por Brasil (7%).

Ello convierte a Venezuela en el quinto mercado más importante de los 22 países donde opera O-I, y cuyas ventas netas en 2009 superaron los US$7.100 millones.