Según los últimos reportes del Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) de Bolivia, hay más de 8.000 cabezas de ganado que han muerto en el país por falta de forraje y agua en las zonas de los valles, la Chiquitania y el Chaco cruceño. Hay cerca de 100.000 reses en riesgo, lo que significa el 10% del hato ganadero que abastece al país.

La presidenta de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz, Modesta Marcó, informó que la muerte de estas reses significa para los productores una pérdida de más de US$3 millones, mientras que las quemas e incendios que han arrasado con los pastizales y la sequía que ha dejado desprovistos de agua a los ganaderos, han provocado una pérdida de más de US$10 millones.

Las zonas de los valles cruceños como nunca antes han registrado una extrema sequía, evidenciándose además muertes. Los municipios de Mairana y El Trigal se han declarado en emergencia y en Comarapa han perecido 200 cabezas.

En la provincia de Cordillera hay una gran pérdida de ganado vacuno; así, en los municipios de Cabezas murieron 1.400 reses, en Boyuibe más de 1.300, en Charagua casi 1.000 cabezas, en Cuevo 963 y en Camiri más de 60.

El desequilibrio de la oferta y la demanda de la carne en el mercado originó un incremento en el precio del kilo de carne de 28 bolivianos a 32 bolivianos.

Se ha destinado 7 millones de bolivianos, y el Gobierno sólo entregó 350.000 bolivianos y se necesitan 37.000 toneladas de alimento para paliar la hambruna, según Modesta Marcó.