Según expertos, uno de los temas de mayor relevancia en el nuevo modelo es el gas natural, cuyo esquema de producción, transporte y comercialización modificarán de manera transversal la productividad del país.

Así lo definieron especialistas en energía durante el foro de El Economista, luego de señalar aspectos como la disminución de 10 hasta 1,5% de la participación de la petroquímica en el PIB en los últimos 20 años, o el desabasto que el año pasado sufrió el sistema, además del descuido en la producción nacional por falta de incentivos.

“Si yo pudiera decidir una sola cosa que hubiera hecho antes de toda esta reforma energética hubiera puesto atención al gas natural, es un cuello de botella, es indispensable para la industria y la productividad del país”, dijo la miembro de la Comisión de Energía de la Cámara de diputados, Irazema González, quien celebró la creación del Centro Nacional de Control de Gas (Cenagas), un órgano desconcentrado de la Secretaría de Energía que se encargará de la operación de los ductos, cuyo éxito dependerá de la autonomía presupuestaria que se le atribuya.

La reforma está diseñada para que el país compita en mercados globales y ello sólo se puede lograr con los incentivos energéticos adecuados, aseguró el fundador de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Rubén Flores, como la suficiencia de gas, cuyos permisos para la construcción de ductos y transporte, además de las tarifas, serán facultad de este regulador.

CAPACIDAD PRODUCTIVA

La reforma también busca elevar la producción con la explotación de los recursos lutíferos de gas –que ponen a México en el sexto lugar global en recursos comercialmente recuperables–, para lo cual se requieren empresas con conocimiento técnico que buscan certidumbre legal, aseguró Raymundo Platas, presidente de Latin América Oil and Gas Association (LAOGA).

“Y el tema que en el mundo se comenta es que las grandes empresas que van a competir por las licitaciones en otras partes del mundo, como ocurrirá con el shale que ya se explota en Estados Unidos y el yacimiento que continúa en México, Eagle Ford, donde se habla de que se van a perforar 2,000 pozos este año. Allá hay claridad, se comparten regalías que van desde 12 hasta 25% al dueño de la tierra, y se habla de 1% y de que se va a expropiar; es importante ver qué modelo se va a seguir aquí”, dijo.

Otro aspecto que necesita definiciones, dijo el abogado del sector energético, Manuel Cervantes, es la explotación del gas en aguas profundas, ya que descubrimientos como el campo Lakach –con recursos posibles de 850 millones de pies cúbicos, equivalentes a 2% de las reservas totales de gas natural del país– requieren tratamientos fiscales y administrativos especiales que aún no encuentra en la reforma y que tarde o temprano se tendrán que discutir si se precisa elevar la producción y proveeduría de este hidrocarburo.