Caracas. El control de cambio fue un elemento que produjo incremento en los costos en materia de logística US$ 356 millones fueron los gastos de los bancos grandes a febrero. US$643 millones fueron los gastos de toda la banca pública a febrero. US$200 millones fueron los gastos de la banca pública a febrero.

La primera opción para las entidades bancarias en esa búsqueda por evitar la caída de las ganancias del negocio es la reducción de los gastos de transformación, pero esa alternativa se les hace cada vez más difícil.

Un entorno económico que mantiene la demanda de créditos reducida, con altos índices inflacionarios y cinco carteras obligatorias que cumplir con tasas preferenciales tornan complicada la gestión. Sin embargo, las entidades lograron, hasta ahora, mantener esos aumentos de acuerdo a los índices de inflación.

La estrategia es ser eficientes para disminuir los desembolsos a su mínima expresión. Y esto ya se viene haciendo desde hace rato.

Los bancos lograron disminuir el índice de crecimiento que registraban estos gastos de transformación, aunque esto cambió el último año.

Ese porcentaje de incremento se les escapó unos puntos más por encima. Al cierre de año, en diciembre de 2010, el aumento de estos desembolsos con respecto al ejercicio anterior fue de 32,3%. Mientras que a febrero de 2011, el monto aumentó 31,5% en comparación al mismo período del año pasado.

Estos costos incluyen los gastos por personal, los generales y administrativos, y los aportes a Fogade y a la Superintendencia para las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban).

Según los informes oficiales presentados por el ente regulador, los costos totales de transformación de la banca se sitúan en US$ 843 millones en lo que va de año (cierre de febrero); mientras que para el mismo período del año pasado esa cantidad estaba en US$641 millones.

Igual ocurrió con el ejercicio de 2010, cuando estos costos se situaron en $2.471 millones, unos US$602 millones más que el cierre del año anterior.

Los motivos. En la reforma que hace dos años (en diciembre de 2009) se le hizo a la Ley de Bancos y Otras Instituciones Financieras (vigente para ese momento) se estableció que se incrementara la garantía por parte de Fogade a los ahorristas, de US$2.325 a US$ 6.977. Esto luego de que la disposición también implicó un aumento del aporte de las instituciones a este Fondo.

Esto se suma a que 45% de la cartera de créditos totales del sector se destinó a las cinco gavetas obligatorias (área agrícola, turística, hipotecaria, microcréditos y manufactura); esto a tasas preferenciales.

Además, las comisiones por otros servicios, que representan un respiro para las entidades, también están reguladas por el Banco Central de Venezuela (BCV).

El control de cambio no se quedó atrás y también fue un elemento que perturbó al sistema bancario. En efecto, en el escenario venezolano hay que agregar una variable extra, cuando en febrero de 2003 el Gobierno nacional estableció el control de cambio, los bancos del país debieron ajustar su infraestructura, logística y personal a esta situación.

La incorporación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) aumentó las funciones -y los gastos- de las entidades bancarias, recuerda Víctor Manuel García, director de Infocifras.

"Con el control de cambio, las entidades debieron adecuar el personal de atención al cliente, por ejemplo", dice García. Esto, por otro lado, también influyó en la congestión de las agencias bancarias.

Sin embargo, también favoreció de alguna manera al sistema. La devaluación de 2005, la de enero de 2010 y de 2011, beneficiaron el patrimonio de las entidades; pues al 30% permitido en moneda extranjera se le aplicó la nueva tasa de cambio.

Por otra parte, las instituciones participaron en la compra y venta de títulos valores denominados en dólares, que permitían operaciones permuta para la adquisición de divisas.

Sin embargo, ese mercado alternativo fue manejado por las casas de bolsa y sociedades de corretaje. Pero luego de la exclusión de la plaza de estas instituciones, la banca asumió exclusivamente el manejo de esas operaciones, por las cuales contabilizó ganancias, según las fuentes consultadas de ambos sectores (banca y capitales).

Indices de gestión se mantienen. Contra carteras obligatorias, comisiones reguladas, nuevos negocios repentinos y una inflación galopante, los indicadores de la gestión administrativa de la banca muestran cierta eficiencia, que pareciera mejorar en los últimos ejercicios.

Pedro El Khaouli, director de Fitch Ratings, señala que para medir la competividad del sistema hay que observar los gastos de personal y operativos entre los ingresos financieros, lo cual muestra la eficiencia en la reducción de estos costos.

Aunque el analista financiero asegura que en Venezuela esa relación se está gestionando eficazmente, estima que sobre el tema aún hay mucho por hacer en lo que respecta al país.

"Todavía no son lo suficientemente estructurales", dice el experto. No obstante, también recalca que la situación económica nacional afecta. "La banca ha hecho esfuerzos, pero es difícil de solventar con las tasas de inflación y las regulaciones", aclara.

Esta realidad trae como consecuencias, entre otros elementos, un rezago en cuanto a tecnología, dice El Khaouli; aunque otros analistas del sector aseguran que el sector ha avanzado al respecto.

A lo que se refiere el director de Fitch es a que en Venezuela aún muchas transacciones se efectúan a través de las agencias, y no hay una mayoría de las personas utilizando los nuevos canales alternativos. Y precisamente son las oficinas las que resultan más costosas para los bancos: "La banca electrónica, los cajeros automáticos o internet, son mucho más eficientes y menos costosos para los bancos, pero no necesariamente el usuario está haciendo uso eficiente de esas posibilidades o servicios", reitera.

Pero en Venezuela hay otro punto que retrasa ese proceso; la penetración de internet, en el país es de apenas 38,4%, según Conatel, lo que dilata el crecimiento de la banca electrónica.