Sao Paulo. Luego de superado el trago amargo de la declaratoria de bancarrota en junio de 2009, lo menos que se podía esperar es que General Motors Company acometiera la más grande reestructuración de sus negocios a escala global. Y lo hizo.

Además de pagar en tiempo récord el préstamo concedido por los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, desprenderse de activos (entre ellos de las marcas Hummer, Saab y Saturn) y cerrar varias de sus factorías en Norteamérica, la empresa decidió escindir a Suramérica de la antigua división que la unía a África, para crear una de las subsidiarias más prometedoras de la productora.

Al frente de esta nueva división se designó a Jaime Ardila, quien luego de 25 años en la corporación es sin duda uno de los mayores conocedores de un negocio que representa 15% de las ventas mundiales de la más grande ensambladora de Detroit en cuanto a número de unidades, y aporta 12% de los ingresos totales.

Su primera misión: renovar la línea que General Motors ofrece en América Latina. "Tenemos que desarrollar productos para este mercado. No podemos seguir apostando a la tropicalización de autos creados para otras regiones. Tenemos la tecnología para hacerlo", afirmó Ardila en Sao Paulo, Brasil, donde presidió la puesta en escena de GM en la 26° edición del Salón del Automóvil.

-¿Cuáles son los planes inmediatos para la región?

-Para poder renovar nuestra gama vamos a invertir US$3.000 millones hasta 2012 en América del Sur, de los cuales US$1.200 millones serán inyectados a la operación brasileña en 2011. Ello obedece a que el mercado de Brasil es el tercero en importancia para la GM, solo superado por Estados Unidos y China.

-Además de las inversiones, ¿cuáles serán las estrategias para la región?

-Vamos a llevar adelante una homogeneización de nuestros productos y de las estrategias comerciales. Que las políticas aplicadas en todos los países sean similares, con el fin de ahorrar esfuerzos en aplicación de esas estrategias.

-¿Qué motivó la creación de GM América del Sur?

-Sin duda, este es uno de los grandes mercados del mundo, a la par de China e India. Además, la reestructuración de los negocios a escala global propició la consolidación de esta nueva división, pues se trata de países con culturas similares, que hablamos prácticamente un mismo idioma y con intereses parecidos. Era un paso si se quiere lógico.

-¿Cuál es el potencial real de Sudamérica?

-Creemos que la región tendrá un crecimiento interanual de 5%. Este año, por ejemplo, de los 5 millones de autos que se venderán en Suramérica, 1 millón serán de la marca Chevrolet. Eso habla muy bien de la importancia de la zona.

-¿El crecimiento de la región es sostenible o podemos esperar caídas en el futuro?

-Creo que es real y perdurable. No se trata de una mera coyuntura por haber sido una de las zonas menos afectadas por la crisis financiera mundial de 2009. Si me pregunta cómo veo a la región en cinco años, le diré que la percibo creciendo al mismo ritmo que tenemos ahora y quizás más.

Futuro promisorio. Cobijada hasta este año bajo el paraguas de una división comercial que unificaba países con pocos lazos en común (África y buena parte de Latinoamérica), la nueva GM América del Sur tiene en Brasil su mejor carta de presentación.

Con ventas estimadas de entre 3,4 millones y 3,5 millones de unidades, el país de los futbolistas se ha erigido como uno de los mercados de mayor importancia a escala global, no sólo por sus ventas sino también por el desarrollo de tecnología propia que incluso comienza a ser exportada.

Sin embargo, hay tropiezos que superar. "Como ya dije, estimo que el crecimiento de la región es perdurable pese a los problemas que actualmente enfrentan Argentina y Venezuela", comentó.

-¿Cómo ve el futuro inmediato de estos países?

-Estimo que Argentina saldrá de la crisis más rápido de lo que se cree, en especial por el interés que el gobierno de Cristina Fernández ha puesto en el sector automotor, que este año alcanzará la cifra récord de ventas (650.000 unidades, según estimaciones de la industria).

En cuanto a Venezuela, pienso que aunque no se espera un cambio radical de la política automotriz, al menos se espera que se mantengan las condiciones para permitir el sostenimiento de la industria ensambladora. Incluso, podríamos ver una recuperación tomando en cuenta que se trata de una importante fuente de empleo y de las potencialidades para crear nuevas autopartistas.

-¿Eso quiere decir que hay planes de inversión para el país?

-Vamos a reforzar todas nuestras operaciones en América del Sur, y eso pasa por Venezuela, donde ya hay planes concretos para nuevos lanzamientos el próximo año. Eso necesariamente requiere de inversiones. La meta es mantener el liderazgo que tenemos en el mercado y fortalecer el servicio, que es otro de los grandes objetivos planteados en la región.

-¿Un utilitario tal vez?

-Es un modelo que no tenemos y que hace falta en nuestra gama. Pero a su debido tiempo se sabrá.

-Es decir, GM sigue confiando en el mercado venezolano.

-Claro que sí. Venezuela es un mercado que debería estar entre 250.000 y 300.000 unidades, pero la serie de problemas que han enfrentado la industria hacen difícil que las automotrices podamos tener un mejor desempeño.

Las empresas que puedan resistir los próximos dos años podrán disfrutar de mejores tiempos.

El mercado está ahora deprimido, pero hay mucho potencial y queremos seguir allí como lo hemos hecho en los últimos 62 años.

Nuevos actores Si bien el mercado chino sigue siendo el de mayor potencial a escala global, las productoras asiáticas han comenzado a mirar hacia América Latina como fuente de futuros negocios.

-¿Qué opinión le merece la llegada de marcas chinas a la región?

-Para empezar, creo en la sana competencia. Por otra parte, una cosa es importar y otra muy distinta ensamblar. Creo que será muy interesante ver a esas marcas instalarse aquí y enfrentar los costos de producción en América Latina, que son muy distintos a los costos de producir en China.

-¿No cree entonces que los asiáticos los desplacen?

-Estimo que será dentro de unos seis años cuando veremos el verdadero despegue de la industria automotriz china. Es necesario antes que acumulen el conocimiento tecnológico necesario. Algo parecido ocurrió con los coreanos, que tardaron una década en desarrollar productos competitivos. Pero repito, que será una sana competencia que potenciará al mercado, pues hay espacio.