General Motors confirmó este martes que su reunión con funcionarios de la Oficina de Representación Comercial de Estados Unidos (USTR por su sigla en inglés) se realiza en el contexto de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y es una parte regular de las conversaciones en desarrollo.

Reuters informó poco antes que los funcionarios de comercio se reunirían con representantes de las automotrices Ford y General Motors más tarde en el día.

"Estas reuniones regulares con la USTR ocurren en el contexto de cualquier acuerdo comercial importante para asegurar que el punto de vista de GM sea escuchado en nombre de nuestros empleados, clientes y todos los interesados", dijo el portavoz de General Motors, Pat Morrissey.

También Ford Motor dijo este martes que mantiene un diálogo abierto con el Gobierno estadounidense sobre la importancia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), particularmente en relación a la necesidad de incluir reglas viables que prohíban la manipulación de divisas.

"Esa es una prioridad para la modernización del TLCAN y todos los acuerdos comerciales futuros", agregó Ford en un comunicado, que fue divulgado mientras los negociadores de Estados Unidos, México y Canadá se reúnen en Ciudad de México para una nueva ronda de conversaciones para reformar el tratado.

El negociador estadounidense sobre reglas de origen del sector automotor voló a Washington este lunes desde México, donde se realiza la séptima ronda de renegociación del TLCAN, para hablar con las automotrices. Las autoridades dijeron que la decisión puede representar un avance sobre el tema.

El cambio en los planes interrumpió el cronograma de conversaciones para comienzos de esta semana sobre una propuesta del Gobierno de Donald Trump para que los fabricantes de autos obtengan más partes de la región y de Estados Unidos en particular, uno de los puntos más importantes a los que la industria se opone.

La séptima ronda de conversaciones entre las tres partes comenzó este domingo, donde se busca finalizar la reelaboración de capítulos menos polémicos, mientras que también se debatirán sobre los temas más complicados que bloquean el avance para modificar el pacto que respalda un comercio anual de US$1,2 billones.