El gobierno argentino sostiene que en el país existen 489 proveedores de internet distribuidas en todas las provincias del país. Dicha oferta, de acuerdo a las autoridades, está en condiciones de absorber la demanda que deja Fibertel, empresa proveedora de banda ancha perteneciente al Grupo Clarín y cuya licencia fue recientemente revocada por las autoridades.

Con ese argumento se busca también despejar las acusaciones sobre las autoridades respecto a que buscarían beneficiar el monopolio telefónico en el mercado argentino.

En esa línea, el gobierno, mediante una campaña de información dirigida a la ciudadanía, busca aclarar que no las empresas proveedoras existentes en el país no actúan por orden de las grandes empresas de telecomunicaciones y precisa que “muchas pequeñas empresas y medianas, como así también cooperativas, tienen sus propias redes (incluyendo centrales, softswich, cableados, antenas y otros)”, de acuerdo a Página 12.

El mercado, sin embargo, recibe con escepticismo dicha información ya que los pequeños proveedores de internet, si bien tienen infraestructura propia, son dependientes de las grandes empresas de telecomunicaciones, ya que necesitan de las redes de éstas para que los usuarios, por ejemplo, accedan a las páginas web.

Las autoridades, por su parte, insisten en que no habrá problemas técnicos para la migración desde Fibertel a otros proveedores, porque los cuellos de botella no son técnicos sino de carácter comercial. Esto quiere decir que las redes soportan, pero será necesario importar más equipos.