Buenos Aires. Argentina disolvió el viernes el ente regulador de exportaciones agropecuarias y transfirió sus funciones al ministerio de Economía, en una decisión que no traería cambios de fondo en la intervencionista política oficial que es resistida por agricultores.

Dirigentes agropecuarios, desde hace años enfrentados al Gobierno por su política para el sector, exigían la disolución de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), que el ejecutivo concretó mediante decretos publicados en el Boletín Oficial.

Los productores rurales recibieron la medida con cautela.

Las funciones de la Oncca, que incluían la entrega de millonarios subsidios y permisos y cuotas de exportación de granos, carnes y otros alimentos, fueron traspasadas a un cuerpo intergubernamental liderado por el ministro de Economía, e integrado también por sus colegas de Agricultura y de Industria, además del ente de recaudación de impuestos.

"A partir de ahora esta unidad de coordinación que conformamos entre los tres ministerios va a pasar a administrar con una nueva visión el tema de los subsidios para el sector agrícola", dijo el ministro de Economía, Amado Boudou, al comentar la decisión.

Los agricultores de Argentina -un proveedor internacional líder de granos y derivados- están enfrentados desde hace años con el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que aplica restricciones a las exportaciones de alimentos para garantizar el abasto doméstico y controlar alzas de precios.

El sector rural acusa al gobierno de favorecer a las firmas exportadoras en detrimento de los agricultores con sus intervenciones en los mercados de alimentos del país, que es el principal exportador mundial de harina y aceite de soja, el tercero del poroto de la oleaginosa y el segundo del maíz.


Sin cambios de fondo. Marcelo Rossi, un ex presidente de la Oncca y miembro de la opositora Unión Cívica Radical (UCR), consideró la medida como una modificación apenas superficial.

"Yo creo que esto es cosmético, una medida electoral, que no va a haber un cambio de políticas", dijo Rossi.

"Hay que esperar unos días para ver que es lo que hacen. Pero, si no va a haber un cambio de política, que siga la Oncca o no, no cambia nada", agregó.
Argentina celebrará en octubre elecciones presidenciales y se espera que Fernández compita para ganar un nuevo mandato de gobierno.

"No vemos cambio de fondo en la política agropecuaria nacional. Por el contrario, vemos que normativamente se alista el terreno para nuevas intervenciones del gobierno en el mercado, si es que así lo quieren hacer", dijo Gino Moretto, presidente del Centro de Corredores de Cereales de Rosario.

En cambio, Eduardo Buzzi, jefe nacional de Federación Agraria Argentina (FAA), una entidad que estuvo agriamente enfrentada con el gobierno, consideró la medida como un paso positivo.

"El gobierno empezó a escuchar, está claro que advierte que la Oncca que funcionó hasta ahora fue un lugar de corrupción, de discrecionalidad", dijo Buzzi a radio El Mundo.

"Esto es una transición, se diluye aquel organismo, se constituye una coordinación tripartita", agregó.

En tanto, el combativo dirigente agropecuario Alfredo De Angeli, de la FAA de la provincia de Entre Ríos, en el noreste del país, dijo que "ojalá esto cambie para bien, y no solamente le cambiemos el collar al perro y sigamos con el mismo perro".


Decretos. El gobierno dijo a través del Boletín Oficial, donde publicó su decisión de disolver al organismo, que transfirió las unidades organizativas de la Oncca junto con sus competencias al ministerio de Agricultura.

En otro decreto, la presidenta Cristina Fernández creó un ente intergubernamental conducido por el ministerio de Economía que pagará los subsidios que entregaba la Oncca y llevará un Registro de Operaciones de Exportación.
"Se abre una expectativa de trabajo y de ver cómo se organiza en forma mucho más eficiente la ex Oncca", señaló el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, quien no precisó si se modificará el sistema de cuotas para la venta externa agrícola.

Los productores argentinos denuncian que el sistema de cupos de venta externa de maíz y trigo -por el que el gobierno otorga gradualmente los permisos de exportación- elimina la competencia entre molinos locales y exportadores, que pagan por esos granos menos que el valor estipulado por el gobierno.

"Todos queríamos que la Oncca se anule", dijo a un canal de televisión Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), una de las cuatro entidades que en enero lanzaron una huelga comercial que paralizó durante una semana las ventas de granos e impulsó los precios en el mercado de Chicago.

El dirigente agropecuario afirmó que el sector está a la espera de conocer los detalles de la modificación, pero se mostró desconfiado de un eventual cambio en la política del gobierno.