Buenos Aires. El gobierno argentino planea imponer una multa de hasta 50 millones de pesos (US$12,5 millones) a la eléctrica Edesur luego de una serie de apagones que han afectado a la capital Buenos Aires en los últimos días debido a un colapso del sistema por una ola de calor.

El regulador federal de electricidad, Enre, ordenó comenzar el proceso para imponer las sanciones, indicó el martes en un comunicado de prensa el Ministerio de Planificación de Argentina.

El ministerio acusó a Edesur por "falta de mantenimiento del sistema" y de largos retrasos en la restauración de los servicios caídos.

Los clientes individuales también tienen derecho a buscar una indemnización debido a los daños provocados por los cortes, señaló el ministerio.

Con la ola de calor que afecta a Buenos Aires, la red eléctrica ha colapsado ante un consumo récord que ha provocado cortes esporádicos del suministro eléctrico.

Edesur controla gran parte de la distribución eléctrica en el sur de la ciudad, mientras que los barrios del norte dependen de Edenor para su energía.

La red eléctrica de Argentina con frecuencia se satura en condiciones climáticas extremas ya que los residentes encienden los calefactores durante el frío invierno y usan aire acondicionado en las semanas más calurosas del verano. Y con temperaturas que han superado los 38°C, el consumo simplemente es demasiado para el sistema.

Los detractores culpan a las políticas del gobierno, que han disuadido las inversiones en el sector energético. Un gobierno tras otro ha mantenido congelados los precios del gas natural y las tarifas de los servicios básicos desde la crisis económica de Argentina en 2002, colocándolos dentro de los más bajos del mundo.

Estos controles de precios han dado a las empresas de petróleo y gas pocos incentivos para invertir en exploración y producción, lo que ha obligado al gobierno a destinar el limitado suministro de gas natural a consumidores residenciales en el invierno a expensas del sector industrial.

Sólo la demanda eléctrica ha aumentado un 6% al año en promedio desde 2003 gracias al robusto crecimiento económico y las bajas tarifas que dan a los consumidores pocas razones para ahorrar energía. Pese a que el gobierno ha invertido fuertemente en infraestructura de generación y transmisión eléctrica en los últimos años, el sistema de distribución del país se satura cuando la demanda se dispara.