Rosario. El gobierno argentino ordenó este martes suspender por 15 días una huelga portuaria que lleva una semana y mantiene paralizados embarques de granos en uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos.

El gobierno de la provincia de Santa Fe, donde tiene lugar el conflicto, había pedido la intervención de las autoridades nacionales para poner fin a la medida de fuerza que paraliza el área portuaria de Rosario, una de las mayores terminales de granos del mundo, donde había 45 buques demorados.

La huelga ha mantenido en vilo al mercado de futuros de Chicago, ya que detuvo el procesamiento y los embarques de plantas de Bunge, Cargill , Louis Dreyfus, Noble, Vicentín, Molinos y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

La medida de fuerza deberá suspenderse a partir del próximo miércoles al mediodía.

"Por instrucción de la presidenta (Cristina Fernández), el ministerio decidió dictar la conciliación obligatoria. Tienen que suspender la medida de fuerza", dijo a Reuters un portavoz del Ministerio de Trabajo.

La huelga ha mantenido en vilo al mercado de futuros de Chicago, ya que detuvo el procesamiento y los embarques de plantas de Bunge, Cargill , Louis Dreyfus, Noble, Vicentín, Molinos y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Las empresas creen que el pedido de la Confederación General del Trabajo (CGT) de San Lorenzo -en los suburbios de Rosario- no es válido y se niegan a negociar con la central sindical.

Ante la falta de negociaciones y el enojo del gremio aceitero, que no puede trabajar debido a la protesta, representantes de las empresas y del sindicato perjudicado pidieron a las autoridades provinciales y nacionales una mediación.

La CGT de San Lorenzo pide un salario mínimo de 5.000 pesos (cerca de US$1.250) para todos los trabajadores empleados en las plantas, la misma suma que los obreros aceiteros lograron tras una negociación en diciembre.

Pero las compañías agroexportadoras argumentan que el pedido es "irracional".

Pérdidas. Los empleados en huelga son sólo el 13% del total de las firmas agroexportadoras -según datos del sector- pero, al bloquear los caminos, los trabajadores restantes -del gremio aceitero- no pueden acceder a las plantas donde las empresas tienen las fábricas y los puertos.

Los gremios de camioneros, portuarios, seguridad, limpieza y gastronomía, entre otros, están obstruyendo los ingresos no sólo a las terminales de San Lorenzo, sino también a las de las localidades linderas de San Martín y Timbúes.

"Es un reclamo justo, queremos ganar como los aceiteros", dijo Diego Delgado, un camionero de 34 años que forma parte del piquete que bloquea el ingreso a la planta de Cargill -en la localidad de San Martín- con unos neumáticos incendiados.

Alberto Rodríguez, de Ciara-Cec, advirtió que el conflicto está generando pérdidas millonarias a las empresas del sector.

"Hay 45 buques (demorados) y el costo de cada uno es de entre US$40.000 y US$50.000 por día. Muchos están fondeados en rada Río de la Plata (donde desemboca el Paraná, en la costa de Rosario) y no pueden entrar", explicó.

Frente a la ciudad de Rosario pueden verse los inmensos buques detenidos en el río Paraná, a la espera de ingresar al puerto para embarcar granos, harina o aceite.

La protesta, que se produce en un momento en que los embarques son reducidos en Argentina -ya que la cosecha de soja y maíz comienza a fin de febrero-, generó en los mercados rumores de declaraciones de fuerza mayor.

El país sudamericano es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, el segundo de maíz y uno de los principales de trigo, y las ventas del complejo sojero le dejarán este año cerca de US$20.000 millones.