El Gobierno argentino decidió rever el acuerdo automotriz con Brasil para eliminar el dispositivo que prevé el libre comercio de autos, partes y piezas a partir del segundo semestre del año.

Además, quiere obligar a las automotrices instaladas en Brasil a colocar parte de su proceso productivo en Argentina.

Ese es uno de los puntos de conflicto entre los dos países que iban a tratar en la reunión prevista para la semana pasada las presidentas Dilma Rousseff y Cristina Kirchner, que se canceló a raíz del fallecimiento del presidente de Venezuela Hugo Chávez.

La posible parálisis de las inversiones de Vale en Argentina es otro tema de atrito entre los dos países, que el gobierno de Kirchner elevó a asunto de Estado.

Vale decidiría este lunes, en una reunión del consejo de administración, si mantiene el proyecto que prevé inversiones por US$6.000 millones en una mina de potasio en Argentina.

La tendencia de la dirección es frenar el proyecto. Los argentinos amenazan tomar represalias, que incluyen desapropiar la mina, donde la empresa invirtió mil millones de dólares aproximadamente.

Tanto en el caso de Vale como en la discusión sobre el régimen automotriz, llama la atención la falta de una propuesta clara del gobierno argentino.

En los últimos días, en encuentros preparatorios para la reunión de las presidentas, las autoridades del país vecino dejaron claro solamente que quieren garantías de que parte del proceso productivo de los automóviles beneficiados por el programa de incentivos brasileño, el Innovar-auto, se realizará en Argentina.

El gobierno de Kirchner planeaba entregar a su par brasileño una propuesta más detallada en el encuentro de las dos jefas de Estado, pero la muerte de Chávez dejó el tema en suspenso.

El Inovar-auto garantiza un descuento en el Impuesto sobre Producción Industrializada (IPI) para automóviles con producción en el país proporcional al contenido en partes y piezas compradas regionalmente. Pero los argentinos quieren garantías de que las compras se realizarán en el país.