El proceso de socialización del proyecto hidroeléctrico El Bala y Chepete tomará al menos cinco meses y están en curso contactos con las diferentes comunidades indígenas Tacana, Leco y Mosetén circundantes al emprendimiento, en la zona protegida del norte de La Paz, informó el ministro de Energías, Rafael Alarcón.

“Estamos trabajando en la socialización del proyecto. Tenemos un cronograma de implementación a mediados de febrero, estimamos que nos va a llevar unos cuatro a cinco meses esta actividad. Esperamos tener resultados satisfactorios y hacer realidad este proyecto que sin duda va a beneficiar a La Paz”, explicó en una entrevista en la red RTP.

La Constitución Política del Estado prevé consulta a pueblos indígenas afectados por emprendimientos como la hidroeléctrica. Parte del parágrafo 15 del artículo 30 establece: “…Se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan”.

Grupos ambientalista e indígenas de la zona expresaron su rechazo a la construcción de la hidroeléctrica ante el temor de las consecuencias para el medio ambiente. Las hidroeléctricas en el Chepete y El Bala, en el norte de La Paz, tienen una capacidad para generar 3.676 megavatios  (MW) con una afectación menor al 2% del área protegida, según el Gobierno.

El presidente Evo Morales abrió el 27 de enero la posibilidad de convocar a un referéndum departamental de persistir la oposición al proyecto.

Alarcón informó que ya se tomaron contactos con comunidades indígenas Leco, Tacana y Mosetén de la zona.

La inversión proyectada es de al menos US$6.000 millones. En julio fue aprobado el decreto que da paso a la contratación del estudio a diseño final, que demandará una inversión de al menos US$15 millones. La empresa italiana Geodata, que realizó el proyecto de identificación, estará a cargo de este trabajo de 15 meses.

El presidente Evo Morales abrió el 27 de enero la posibilidad de convocar a un referéndum departamental de persistir la oposición al proyecto. “Si algunos grupos rechazarían la planta hidroeléctrica de El Bala, soy capaz de someter a un referéndum en el departamento de La Paz. Estoy seguro que en el departamento de La Paz va a arrasar (el sí) y ahí podemos ver cuántos protestan. Siempre acudiremos al pueblo, es la forma de gobernar”, insistió.