La Paz. El gobierno de Bolivia dijo este jueves que esperaba sentarse a negociar de inmediato con los líderes de una huelga en el departamento sureño de Potosí, que lleva más de dos semanas y golpea duramente a la industria minera.

El portavoz oficial Iván Canelas dijo que el gobierno ya no exigía más el levantamiento de los bloqueos de carreteras, cierres de comercios y oficinas, y huelgas de hambre, como condición para instalar un diálogo sobre las demandas potosinas de obras de desarrollo.

"Los representantes potosinos tienen la opción de dialogar de inmediato con varios ministros en la ciudad de Sucre o directamente con el presidente Evo Morales en La Paz", anunció Canelas en conferencia de prensa.

La posibilidad del diálogo quedó planteada al día siguiente de que se confirmara que las tres mayores operaciones mineras de Potosí, controladas por compañías extranjeras, resultaron forzadas a paralizar en algunos casos totalmente como consecuencia del conflicto.

Las más afectadas. Las minas afectadas son las productoras de plata, zinc y plomo San Bartolomé, de la estadounidense Coeur D'Alene; San Cristóbal, de la japonesa Sumitomo en el altiplano próximo a la frontera con Chile; y Porco, de la suiza Glencore a unos 60 kilómetros de Potosí.

Los manifestantes en Potosí, que incluyen a las autoridades, no respondieron de inmediato a la propuesta del Gobierno, pero ya en la noche de este miércoles habían decidido acudir a un diálogo en Sucre con el presidente Morales.

Canelas dijo que el gobierno confiaba en que los huelguistas levanten por voluntad propia las medidas de presión luego de la instalación de un diálogo, pedido casi a coro por diversos sectores, los medios de comunicación, la influyente cúpula de la iglesia católica y hasta Naciones Unidas.