El gobierno boliviano descartó abrir procesos por la “manipulación financiera” en la elaboración de los informes sobre las reservas de gas natural. Sin embargo, exigió a las empresas petroleras que operan en el país el pleno cumplimiento de los contratos.

Así lo informó este miércoles en Potosí el ministro de Hidrocarburos y Energía (MHE), José Luis Gutiérrez, tras socializar las respuestas del gobierno a cada una de las demandas de la Central Obrera Boliviana (COB).

“No podemos hablar de procesos (por la manipulación financiera de las reservas), lo que sí podemos hablar es del cumplimiento de los contratos (...). Actualmente, YPFB está haciendo un control estricto de todos los articulados de los contratos”, afirmó Gutiérrez.

Sin embargo, la autoridad evitó referirse a si la decisión incluía a la certificadora DeGolyer & MacNaughton. El 2004, D&M cuantificó las reservas de gas, entre probadas, probables y posibles en 48,77 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés). Sin embargo, un año después, redujo las mismas a 19 TCF.

La nueva certificación realizada por Ryder Scott hasta el 31 de diciembre del 2009 establece la existencia de 19,9 TCF de gas, entre reservas probadas, probables y posibles.

“Esta caída se debe a todos los aspectos de manipulación financiera que se dio en los procesos de privatización y capitalización para inflar (las reservas de gas)” y que puso de lado “la metodología” de cuantificación”, denunció el domingo el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas.

Al mantener las reservas elevadas, explicó, las petroleras mejoraban el valor de sus acciones en las bolsas internacionales e, incluso, la medida llegó a promocionar el proyecto de venta de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) a Estados Unidos a través de puertos chilenos.

Sin consecuencias. “Si tenemos en cuenta que las empresas operadoras son las que cuantifican las reservas y la certificadora simplemente revisa los métodos y tecnología usados por éstas, las preguntas son: Las operadoras entregaron a De Golyer & MacNaughton la información correcta y ésta no supo interpretarla; le entregaron información alterada de tal manera que la llevaron a un error tan grande; o tanto la certificadora como las operadoras pactaron a fin de inflar el volumen de reservas”.

“Más grave aún, que cantidad de reservas de gas se tomó como parámetro para valuar las acciones de Andina y Chaco que el Estado adquirió a fin de obtener la mayoría accionaria en dichas empresas”. “Es inaceptable que la reducción de reservas que afecta a la economía del país, no tenga consecuencias”. De Gustavo Rodríguez (analista) y publicado en la página web de Hidrocarburosbolivia.com.