"La nivelación a los precios de los combustibles con los de países circundantes era necesaria”, dijo el viceministro boliviano de Coordinación de gobierno, Wilfredo Chávez.

Explicó que “de otra manera el negocio del contrabando continuaría desangrando los recursos del país y de los bolivianos, debido a que tendríamos que pagar el enriquecimiento de grandes contrabandistas".

Y es que en Bolivia, según consignó Telesur, el contrabando de combustible llegó a US$380 millones, por lo que el gobierno tomó la decisión de frenar esas acciones ilegales, antes de que en los próximos años, éste amenace con llegar a US$1.000 millones.

"El Estado boliviano en este tiempo ha importado diesel y gasolina barata que ha sido desviada al exterior, a países vecinos, donde los precios de los combustibles eran atractivos para el delito y eso se convierte en un negocio que desangra la economía del país, porque nosotros compramos los carburantes y los vendemos baratos para nuestro mercado e industria y resulta que gente inescrupulosa los vende fuera del país", dijo el viceministro.

Chávez explicó que la modificación de los precios, que han estado congelados por siete años y que por decreto establece un aumento de 57% y 82%, significa además una nivelación con los costos del combustible en relación al resto de los países.

La respuesta por parte de la población no se hizo esperar y por lo mismo algunos transportistas se fueron a huelga indefinida este lunes.