La Paz. Bolivia reanudó este lunes sus esfuerzos para subir los precios de los combustibles, apenas tres días después de dar marcha atrás con la medida, que desató un caos en el transporte y el comercio de productos básicos.

El vicepresidente Alvaro García Linera dijo que la importación y subvención del diésel y otros combustibles se devoraban más de un tercio de los ingresos por las ventas de gas a Argentina y Brasil y amenazaban con hacer inviable al país.

García reveló que en el presupuesto del Estado boliviano para el año 2011 figura una partida de US$1.002 millones para la importación de combustibles líquidos, 10 veces más que lo que gastó hace cinco años por esa misma compra.

"Tarde o temprano habrá que cerrar esta herida", dijo este lunes a la radio estatal García, al insistir en la necesidad de subir los precios de los combustibles, aunque esta vez el Gobierno intentará consensuarlo con los sindicatos y organizaciones sociales que se alzaron contra el "gasolinazo".

El Gobierno del presidente izquierdista Evo Morales sufrió un revés político la semana pasada al verse forzado a dejar sin efecto un alza de hasta un 83% en los combustibles para automotores, de los cuales el país es deficitario pese a ser un gran productor y exportador de gas natural.

Desde que hace poco más de una década Bolivia se concentró en la exportación de gas, la producción de crudo y otros hidrocarburos líquidos pasó a ser un negocio marginal para la industria local, para la cual rige un precio congelado de 27 dólares el barril de crudo.

García reveló que en el presupuesto del Estado boliviano para el año 2011 figura una partida de US$1.002 millones para la importación de combustibles líquidos, 10 veces más que lo que gastó hace cinco años por esa misma compra.

Como contrapartida, las exportaciones de gas natural, el principal negocio internacional boliviano, alcanzaron en el 2010 un valor de unos US$3.000 millones, según proyecciones oficiales.

"Si en el 2011 es de US$1.002 millones, ¿En el 2015 cuánto será? De mantenerse esta situación en el 2015 será de US$2.000, US$3.000, US$4.000 millones de importación, esto es mucho dinero que se va afuera", apuntó García.

"Por eso es que el poner fin a la importación y a la subvención de combustibles se ha vuelto una prioridad nacional", dijo, tras revelar que el Gobierno ha comenzado ya a estudiar un plan de incentivos a la producción de crudo, aunque sin dar más detalles.

Un incremento de más del 100% de ese precio interno, para incentivar la producción, figuraba entre medidas colaterales del "gasolinazo" que el Gobierno ya tenía listas, pero no llegó a aprobar.

El experto petrolero Alvaro Ríos dijo que si Bolivia no encuentra la forma de atraer inversiones a la explotación de petróleo, y no sólo al gas natural, "a partir del 2015 la viabilidad económica será mucho más complicada".

Por ahora, la mayor parte del crudo y demás hidrocarburos líquidos que Bolivia consume son extraídos como subproductos del gas natural.

Esa producción llegó en promedio a poco más de 42.000 barriles por día en el 2010, frente a un consumo de casi 60.000 barriles, lo que deja un déficit cubierto con las importaciones, principalmente de Venezuela, un fuerte aliado comercial y político.