Pekín. El pleno del Legislativo chino aprobó este domingo la eliminación del Ministerio de Ferrocarriles, envuelto en una serie de escándalos de corrupción y sobornos, que pasará a ser gestionado por brazos comerciales y administrativos.

La iniciativa fue presentada por el Consejo de Estado (el Ejecutivo chino) y aprobada este domingo por el pleno de la Asamblea Nacional Popular (ANP), que se reúne estos días en Pekín y de la que saldrán nombrados los líderes del próximo decenio.

Un órgano de ferrocarriles estatal, supervisado por el Ministerio de Transportes, se encargará de gestionar las funciones administrativas, mientras las comerciales pasarán a manos de la corporación de ferrocarriles de China, apuntó el Consejero de Estado, Ma Kai.

El gobierno de la potencia asiática ya había anticipado que abriría el sector a la inversión privada en una escala sin precedentes, lo que, según el profesor de la Academia china de Gobernanza Wang Yukai, "aumentará su competitividad y reducirá sus costes operacionales".

Según el plan, el gobierno continuará apoyando la construcción de líneas de ferrocarril y acelerará las reformas del sector en la inversión y financiación, además de establecer un sistema subsidiario de transporte.

La desaparición del Ministerio se barajaba desde hace tiempo, tras los graves escándalos en los que ha estado inmerso en los últimos años.

Entre ellos, las grandes deudas derivadas de la financiación de nuevas líneas de alta velocidad y numerosas acusaciones de derroche y fraude, cuyo colofón fue la destitución en febrero de 2011 de su entonces ministro, Liu Zhijun.

El ex ministro fue acusado de corrupción y expulsado del Partido Comunista chino (PCCh) por desviar, supuestamente, un 4% de las cantidades correspondientes al conjunto de contratos que firmaba.

Liu, responsable de gestionar la gigantesca red de ferrocarriles chinos desde 2003, está aún pendiente de comparecer ante la Justicia.