Panamá. El gobierno de Panamá instaló este sábado formalmente una mesa de diálogo en la que pretende resolver el conflicto por la construcción de una hidroeléctrica, que ya ordenó paralizar por problemas medioambientales y que es rechazada por indígenas de una comarca colindante.

La mesa fue instalada en el distrito de Tolé, a unos 400 kilómetros al oeste de la capital, por una comisión de alto nivel que lidera la vicepresidenta y canciller de Panamá, Isabel De Saint Malo de Alvarado.

El gobierno del presidente panameño, Juan Carlos Varela, "está convencido de que el diálogo es el único mecanismo válido para que (...) el Estado pueda asegurar el cumplimiento de los derechos de los pueblos, así como el cumplimiento de las otras responsabilidades del Estado que tienen que ver con la seguridad jurídica", afirmó De Saint Malo en el marco de la instalación de la mesa.

"Venimos dispuestos a trabajar, aquí está un grupo amplio de ministros, y vamos a hacer lo que tengamos que hacer para, en el marco del diálogo, buscar una solución (...). Yo tengo mucha confianza y vamos a tomarnos el tiempo que se requiera", añadió.

La comisión de alto nivel está integrada por los ministros de Seguridad, Rodolfo Aguilera; de gobierno, Milton Henríquez; de Trabajo y Desarrollo Laboral, Luis Ernesto Carles: y de Ambiente, Mirei Endara.

El diálogo se encuadra en los "parámetros de la metodología propuesta por Naciones Unidas, quien será facilitador" de la negociación, dijo la Cancillería esta semana.

La comisión de diálogo fue creada por Varela, quien el pasado 11 de febrero se reunió a orillas del río Tabasará, sobre el cual se construye la hidroeléctrica, con un grupo de indígenas ngäble buglé que exigen la cancelación total del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, que registra un 95 % de avance.

El presidente del Congreso Regional Tradicional Ngäbe Buglé, Toribio García, reiteró este sábado a Efe que el esa comunidad indígena quiere la "cancelación" del proyecto, un asunto que "no es negociable" y que por ello no participan en la mesa instalada por el Gobierno.

En el diálogo participan "algunos compañeros que están siendo utilizados, que sí están de acuerdo con la negociación pero que no representan a la mayoría del pueblo" ngäbe buglé, afirmó García.

"El pueblo afectado es el que estaba cuando vino Varela y estamos esperando el 4 marzo al presidente Varela y decírselo", añadió García.

En su encuentro con los indígenas el pasado día 11, Varela anunció que celebraría en Tolé el próximo 4 de marzo una reunión de su gabinete de Gobierno.

La vicepresidenta y canciller solicitó este sábado que la mesa tenga mayor apertura y la presencia de las autoridades tradicionales, como es el Congreso General Ngäbe Buglé, informó el diario La Prensa en su página web.

El Gobierno suspendió temporalmente el pasado 9 de febrero el proyecto hidroeléctrico, alegando problemas medioambientales, falta de acuerdos con las comunidades indígenas y la ausencia de un plan de manejo de petroglifos y otros hallazgos arqueológicos.

El proyecto, con una capacidad de generación de 28,56 megavatios, cerca del 2% de la capacidad instalada del país, ha sido un foco constante de conflicto con las comunidades Ngäbe Buglé, pues el lago que formará la represa inundará 5,6 hectáreas de terrenos anexos a esa población cuando sea temporada de lluvias.

En el lecho del río Tabasará, que alimentará la presa, está un petroglifo precolombino que sirve de culto principal de la iglesia sincretista Mama Tadta, que quedará permanentemente cubierto de agua cuando el lago se forme.

El sector privado panameño ha expresado que la decisión del suspender el proyecto hidroeléctrico puede impactar negativamente en las inversiones energéticas en el país, y ha pedido solucionar pronto de forma negociada el conflicto.

La empresa constructora, Genisa, de capital hondureño, ha reiterado "su disposición de participar en la Mesa del Diálogo".