Roma. Andina. El gobierno italiano quiere establecer un impuesto a las bebidas gaseosas dulces con un doble objetivo: mejorar la salud de las jóvenes generaciones y a su vez recaudar más dinero para medidas de salud.

El plan del ministro de Salud, Renato Balduzzi, fue sin embargo objeto de críticas.

Los defensores de los consumidores acusan al gobierno de querer sacarle más dinero a los ciudadanos con la excusa de que está tomando una medida a favor de la salud.

Balduzzi anunció que también se gravarán alimentos y que el próximo paso afectaría a las bebidas alcohólicas, según indicaron hoy medios locales.

Para el ministro, el objetivo es imponer un estilo de vida más saludable. Balduzzi manifestó que el impacto del impuesto en bebidas gaseosas será muy limitado y no generará problemas al fabricante ni a los consumidores.

“El sentido de la iniciativa está más en el mensaje que en las consecuencias económicas”, indicó el funcionario, según la emisora tgcom24.

Balduzzi quiere cobrar un 3% por cada botella de 0,33 litros y recaudar así unos 250 millones de euros (unos US$323 millones) anuales.

“Se trata de un impuesto hipócrita”, cuestionó el presidente de la central de organizaciones ecológicas y de defensa al consumidor Codacons, Carlo Rienzi.

Según dijo, la alimentación sana es un pretexto para sacarle dinero del bolsillo a la gente.