“Voy a repetir lo que me acaba de señalar el señor Presidente de la República. En primer lugar: la ratificación del Gobierno nacional en la voluntad de avanzar en el proceso de concesión de aeropuertos y de otros que se está trabajando como de hidrovías”, contestó Alegre ayer a los periodistas en Mburuvicha Róga, luego de conversar con Lugo.

En segundo término, manifestó que el Ejecutivo, a través de un decreto reglamentario, garantizará los temores de los sindicalistas sobre posibles despidos de funcionarios debido a la concesión.

Negocio de políticos. El ministro Alegre manifestó que “hay un equipo grande, poderoso, importante que quiere por todos los medios impedir el proceso de modernización del aeropuerto por muchos intereses. Hay quienes están jugados a mantener las cosas como siempre, sectores retardatarios que no quieren el cambio y nosotros queremos el cambio”, expresó.

Preguntado si se refiere al titular del Congreso, Oscar González Daher (colorado), respondió que hay de todos los colores, pero no quiso dar nombres.

Insistido sobre a quién o quiénes les conviene que el aeropuerto esté en esas condiciones, respondió: “Y a mucha gente. El negocio aeroportuario tiene en torno una serie de negocios, incluso algunos oscuros, ilegales. Entonces, transparentar la gestión, ordenar el aeropuerto a mucha gente no le viene bien, mucha gente que gana mucha plata en un aeropuerto caótico como el que tenemos hoy”, criticó el ministro.

Recordó que cuando presentó el proyecto de ley en el Congreso, junto con el presidente Lugo, pensaba en quién podría discutir la modernización de un aeropuerto internacional sin que el Estado paraguayo ponga un solo centavo. Sin embargo, comentó que comenzaron a aparecer cuestionamientos, primero supuestamente laborales, pero bajo la excusa de frenar el proyecto.

Proyecto de Tuma. Preguntado sobre qué opina del proyecto elaborado por el diputado de Unace Oscar Tuma, que tiene la aceptación de los sindicalistas del aeropuerto, contestó: “Dios nos guarde y nos libre. Chamigo, estas cosas pues hay que hacer en serio. Dejémonos del vyrorei (sin importancia). Así pues no se maneja”, agregó.

El proyecto de concesión busca que el sector privado invierta entre US$120 millones y US$150 millones, que generará unos 15.000 puestos de trabajo en todo el proceso de construcción, con el correspondiente impacto sobre la economía. Busca resolver la falta de infraestructura que el Estado no está en condiciones de hacer y que conectará al mundo.